VISTO DESDE FUERA: ¿Cuál era el plan ruso en Ucrania? Slava Ukraini

Cuando se cumplían tres semanas de la invasión de Rusia en Ucrania, se empezaron a vislumbrar varios hechos importantes, sobre los que escribimos en su momento y que se han confirmado posteriormente.
Por una parte, la voluntad de vencer del pueblo ucraniano, que se pone de manifiesto cada día, cada minuto. Esta actitud heroica ha sorprendido no tan solo a los observadores externos, sino también a los políticos y planificadores militares rusos. Los hechos y las declaraciones de sus dirigentes parecen demostrar, cada vez con mayor fuerza, que esperaban una resistencia mínima, que les permitiera ocupar Kiev en un plazo no superior a dos o tres semanas y establecer allí un gobierno títere. Sus propias declaraciones iniciales, sobre los objetivos de la guerra, así lo confirmaban.
Esta voluntad de vencer de Ucrania requiere, como sabemos, el disponer de los medios mínimos necesarios para combatir con alguna posibilidad de éxito. Hasta el momento la ayuda militar occidental, mantenida en el tiempo y aún con ciertas carencias, ha permitido al ejército y al pueblo ucranianos continuar la defensa de su territorio, con mayor éxito del que se hubiera esperado.
Por fin, Ucrania ha demostrado poseer el conocimiento estratégico y táctico necesarios para realizar en cada momento las acciones más convenientes, elegidas de entre las posibles. El entrenamiento que, durante muchos meses, habían proporcionado a Ucrania los países de la OTAN, ha probado ser de mucha mejor calidad que el que poseen las fuerzas rusas, ancladas en la doctrina de “victoria por aplastamiento”, clásica desde la Segunda Guerra Mundial.
En la última semana parece que se ha alcanzado en el conflicto lo que el famoso geopolítico alemán, Karl von Clausewitz, llamaba “el punto culminante”, el momento en que basados “en el fino tacto del juicio”, los contendientes deben saber elegir entre la defensa y el ataque, y con qué intensidad.
La guerra de conquista rusa en Ucrania ha alcanzado el punto culminante de la capacidad ofensiva de Rusia y la capacidad defensiva de Ucrania. La ayuda occidental a Ucrania en material militar es, en este momento, especialmente importante, diríamos incluso que vital. Para tratar de evitarlo, Rusia ha comenzado a atacar las bases de suministro a través de las cuales pasa la ayuda occidental.
En esta semana, se han producido numerosos contraataques locales ucranianos en los alrededores de Kiev, para descongestionar la zona y alejar a la artillería rusa. Han pasado, cuando y como han podido, de la defensa al ataque. Algunos otros contraataques se han producido en los frentes del sur, con propósitos similares.
Las fuerzas rusas, por su parte, han renunciado prácticamente a progresar en casi todas las áreas, con la excepción del sur y el sureste. Tan solo mantienen los continuos bombardeos, ante los que poco pueden hacer las fuerzas ucranianas, por carecer de los medios necesarios para evitarlos, en particular aviones y defensa antiaérea contra aviones en vuelo alto.
Dando por supuesto que los objetivos fijados por el Estado Mayor ruso eran los que proclamaron a los cuatro vientos al principio de la invasión, pronto se puso de manifiesto que la planificación operativa y táctica era inadecuada.
La inteligencia de que disponían sobre Ucrania era pobre, cuando no simplemente errónea. La inteligencia sobre la reacción de la OTAN y la Unión Europea ante la invasión, era manifiestamente inadecuada.
Las comunicaciones seguras dejaron de serlo por la imposibilidad de mantenerlas funcionando sobre el terreno, haciendo que se usaran teléfonos móviles con la enorme vulnerabilidad que ello supone.
Las operaciones conjuntas entre tierra y aire demostraron falta de eficacia, lo que por otra parte ha sido una carencia generalizada en el ejército ruso.
La moral de las tropas es inadecuada. Muchos creían que estaban haciendo ejercicios cuando en días se vieron ocupando un país y sufriendo numerosas bajas. Además, inicialmente había soldados de reemplazo, poco o nada entrenados, dentro de las unidades profesionales, disminuyendo su eficacia y moral.
La idea inicial de utilizar fuerzas especiales para tomar y controlar determinadas zonas y, sobre todo, para decapitar al gobierno ucraniano, fracasaron. La actuación de estas fuerzas, tras los primeros días, es desconocida, lo que en este caso pudiera suponer que no están siendo empleadas adecuadamente.
Volviendo al título del artículo ¿cuáles son ahora los objetivos de Rusia en Ucrania? Es claro que los objetivos iniciales no los ha alcanzado y también es claro que se han dado cuenta de que, para alcanzarlos, necesitarían de una gran movilización de recursos de todo tipo lo que, unido a las sanciones occidentales, sufrimiento que posiblemente la población rusa no esté dispuesta a soportar, a medio plazo.
Los nuevos objetivos que dicen los rusos perseguir constituyen lo que podríamos resumir como “del mal, el menos”. Quedarse con Crimea, lo que ya habían hecho de facto. Proclamar las repúblicas independientes en el Donbas, lo que era también casi un hecho. Lo único que supondría para Rusia una verdadera ganancia, si así podemos llamarlo tras el desprestigio y el castigo sufridos por Rusia, es el poder establecer un corredor terrestre, desde Rusia hasta la Península de Crimea. Y lo casi impensable, ocupar todo el sur de Ucrania, privando a este país de su salida al mar.

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