La Semana| La zona gris y Marruecos

Dice el refranero español que “dos no pelean si uno no quiere”. Para dialogar, llegar a acuerdos o entenderse, hay que querer. El primer paso para llevarse bien con alguien es querer llevarse bien. En alusión al refrán inicial, habría que decir que si uno de los dos se empeña mucho en pelearse, pese a las buenas intenciones del otro (o conveniencia), se acabarán peleando. Se puede ser muy pacífico y buscar siempre el diálogo o el consenso, pero puedes aguantar que te golpeen una vez, e incluso dos, pero el tercer golpe lo esquivarás y lo devolverás.

Javier Jordán, profesor titular del departamento de Ciencia Política en la Universidad de Granada, escribía recientemente sobre el conflicto internacional en la zona gris aplicado al actual conflicto con Marruecos (aunque yo creo que es un conflicto constante/permanente con diferentes niveles y momentos). Define el conflicto en la zona gris en base a sus características principales: Ambigüedad (ni relaciones pacíficas, ni conflicto armado), estrategias multidimensionales (integrado por diversos instrumentos del poder: políticos, económicos, sociales, informacionales, diplomáticos y militares), intereses sustanciales en juego (los beneficios esperados superan los costes de cruzar líneas rojas) y gradualismo (conflicto a largo plazo donde abundan las acciones concebidas e interconectadas para lograr progresos de manera paulatina). 

De su extenso artículo, que analiza el conflicto con Marruecos, se puede extraer lo siguiente: Marruecos está en una “guerra” en la zona gris con España; es una guerra no cruenta que se va graduando con la situación de cada momento y con la percepción que en cada etapa tiene Marruecos de la fortaleza o debilidad de España; nuestro vecino tensará la cuerda de Ceuta y Melilla todo lo que le dejen España y sus socios (Europa) y sus apoyos externos (EEUU); debe España establecer (como lleva años haciendo nuestro vecino) estrategias multidimensionales para combatir la “guerra”  y sobre todo buscar el apoyo de Europa y EEUU.

Es evidente para casi todo el mundo que Marruecos no se lleva bien con España desde hace muchos años y también lo es que no se puede estar tendiendo la mano eternamente (cada año les damos millones de euros para la lucha contra la inmigración) a quién te la muerde. No tiene ninguna intención de llevarse bien, más bien tiene un plan a largo plazo en la zona gris para ir ganando terreno en sus pretensiones sobre Ceuta y Melilla. Se debe reaccionar con firmeza y tranquilidad a las provocaciones.

Los independentistas

Éstos tampoco quieren llevarse bien con el resto de España y también están en un conflicto en la zona gris cuyo objetivo (el de los nacionalistas catalanes y vascos) es la independencia. Utilizarán la ambigüedad (me reúno contigo, pero te critico, desprecio a tu Rey, digo que eres débil, etc…), las estrategias multidimensionales, los intereses sustanciales en juego (pasar algunos años en la cárcel les habrá compensado si consiguen su objetivo) y el gradualismo (hora guerra callejera, hora referéndum, hora mesa de diálogo, hora nuevo referéndum, hora indultos, hora amnistía, hora hablamos con la Unión Europea, hora embajadas catalanas de nuevo, etc.). Se debería (es mucho pedir para Sánchez, que se aferra al sillón como una rémora a un tiburón) reaccionar con firmeza y tranquilidad, pero en vez de eso lo que son tenemos indultos y mesa de diálogo…

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Un comentario

  1. para una normalizacion de relaciones belaterales entre dos Paies que espana tome muchas notas
    primero iene que cuentar que esta ante un pais y una potencia regional no una republica bananera . porque tirando palabrotas de mierdas que espana da millones de euros a Marruezcos para hacer guardia en la fronetra en esta caso tiene Es^pana que limpiar el culo que este misirable aumonia . Espana tiene que dejar la ambiguidad sobre su posicion en caso del sahara . y finalmento tiene que poner el asunto de ceuta y melilla sobre la mesa para detrminar su estato difinitivo y reconocido para ambas partes es lo mismo discurso utiliseis por el caso del sahara

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