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Sin buenas infraestructuras y vías de comunicación Melilla no puede avanzar

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Imagen del aeropuerto de Melilla

La necesidad de desplazamiento aparece en un principio unida a la vida nómada. El hombre primitivo estaba obligado a moverse de un lugar a otro en busca de los recursos esenciales para su supervivencia. Con el tiempo, surgió la labranza y cambió el modo de vida. En la nueva sociedad agrícola, los individuos están en un territorio, dedicados a sus faenas, y son los productos los que se mueven para ser consumidos o intercambiados. Adquiere sentido la palabra transporte, que etimológicamente significa: llevar algo traspasando un límite o una frontera.
En el transporte, de mercancías o personas, está la raíz de la riqueza de una nación. Sin él no es posible el intercambio en una sociedad avanzada. Para Adam Smith, el proceso de especialización del trabajo va unido al intercambio de mercancías, de tal modo que “la propia disposición al intercambio, a través de la que obtenemos la mayoría de los bienes que necesitamos, es la que origina la división del trabajo”.
Una infraestructura, siguiendo a Draper y Herce, se puede definir como: el conjunto de equipamientos, estructuras y servicios de soporte requeridos para el desarrollo económico de un área determinada.Vienen al caso algunas conclusiones del profesor Mauro Ruiz Méndez, titular del Departamento de Teoría Económica y Economía Política de la Universidad de Sevilla, en el III Congreso de ciencia regional, identidad regional y globalización, celebrado en el año 2.000:
1) El transporte es imprescindible para el desarrollo económico, permite materializar el intercambio en el mercado, entramos en un círculo virtuoso de intercambio, división del trabajo, e incremento de la riqueza. Sin transporte entramos en un círculo vicioso, desaparece el comercio y desembocamos en la empobrecedora autarquía (sistema económico en el que un Estado se abastece con sus propios recursos).
 2) La red de medios de transporte delimita la extensión del mercado y por tanto la región económica.
3) La infraestructura de transporte es una obra consciente del hombre, encaminada a mejorar la red de transporte.
En relación con lo anteriormente citado, se dan en Melilla situaciones como: 1) Graves problemas de comunicación y transporte, que hacen que, por ejemplo, un pasajero tarde 3 o 4 días en llegar a su destino fuera de Melilla, por unas nubes y un poco de niebla. 2) Cancelación de salidas de barcos que se avisan a los viajeros con muy poco tiempo de antelación. 3) Los altos precios, sobre todo para los no residentes en nuestra ciudad, de los billetes de barco o avión (“por el precio de venir a Melilla, me voy a New York”, decía un  paciente viajero la semana pasada, mientras intentaba salir en avión desde Melilla y se cancelaba un vuelo tras otro por “mal tiempo”) o del transporte de mercancías a y desde Melilla. 4) Infraestructuras deficientes para las necesidades de transporte.
Es necesario que nuestros gobiernos, local y nacional, si quieren que Melilla se desarrolle/sobreviva, se pongan a trabajar para que tengamos un aeropuerto que no se convierta en un caos por cuatro nubes. Si hay que ampliar otra vez la pista, que se haga; si hay que cambiarlo de lugar, igual. Si hace falta ampliar el puerto para que puedan entrar cruceros, que se pongan a trabajar (para eso les pagamos) para que deje de ser una idea y sea un hecho. Si se deben subvencionar más los billetes y los transportes de mercancías, para que sea asequible para los visitantes/proveedores de fuera de Melilla venir o negociar con nuestra ciudad, que se haga.
En resumen, sin infraestructuras apropiadas no hay transporte y sin transporte, no hay desarrollo económico.

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