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Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos

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Director: Destin Daniel Cretton

Marvel Studios lanza un nuevo superhéroe a su Universo Cinematográfico: Shang-Chi, un personaje bastante oscuro creado por Marvel Comics en los años 70. Los productores Kevin Feige y Jonathan Schwartz, directivos del equipo creativo de Marvel, encontraron una inmensa fuente de inspiración cuando revisaban cómics de hace más de cuarenta años. Shang-Chi nació gracias a los fans del cine de Kung Fu, género que se puso muy de moda después del estreno de la película de artes marciales “Operación Dragón” (1973).

No cabe duda de que, desde entonces la sociedad, en todos sus aspectos, ha cambiado mucho, el personaje Shang-Chi de los 70 no encajaba bien con un público moderno. Los cineastas le han adaptado para que no desentone con la época actual, dándonos a conocer la historia del verdadero líder de los Diez Anillos: Xu Wenwu, el padre de Shang-Chi. El poder de los auténticos Diez Anillos, que están en poder de Wenwu, es lo que le permitió construir la organización criminal del mismo nombre.

Shang-Chi (Simu Liu) vive en San francisco y trabaja de aparcacoches en un hotel. Cuando un grupo de asesinos le quita un colgante que le regaló su madre, Shang-Chi y Katy (Awkwafina), su mejor amiga, viajan a Macao para advertir a la hermana de Shang-Chi, Xialing (Menger Zhang), del peligro que se cierne sobre ella.

Shang-Chi deberá enfrentarse a un pasado que creía haber dejado atrás para siempre. Cuando se ve inmerso en la misteriosa organización de los Diez Anillos, dirigida por su padre Xu Wenwu (Tony Leung), Shang-Chi comprende que debe detenerlo a él y a su camarilla de los Diez Anillos.

Completan el reparto: Fala Chen como Li, madre de Shang-Chi y Xialing; Florian Monteanu es Razor Fist, uno de los soldados más leales de Wenwu, que encontró en los Diez Anillos una familia y una misión en la vida; Michelle Yeoh es la tía de Shang-Chi, Ying Nan, además de guerrera y lider respetada; Ronny Chieng como Jon Jon, mano derecha del Club de las Dagas Doradas; Benedict Wong, que retoma su papel de Wong en el MCU; la leyenda de las artes marciales Yuen Wah como el Maestro Guang Bo, entrenador de los guerreros; Zach Cherry es el conductor del autobús y el creador de videos Klev, y Dallas Liu encarna a Riuhua, el hermano de Katy.

Destin Daniel Cretton nació en Maui (Estados Unidos) en 1978.

Su primer largometraje, “I Am Not a Hipster” (2012), le valió una nominación al Festival de Cine de Sundance en el Best of Next! Categoría. Le siguió “Las vidas de Grace (Short Term 12)” (2013), ganadora del Gran Premio del Jurado y el Premio del Público en el Festival de Cine SXSW. En 2017, dirigió “El castillo de cristal”. una adaptación de las memorias bestseller del New York Times del mismo nombre, protagonizada por Brie Larson, Woody Harrelson y Naomi Watts. En 2019, “Cuestión de justicia”, una adaptación de las memorias bestseller de la lista del New York Times de Bryan Stevenson, el abogado estadounidense activista por la justicia social y fundador de Equal Justice Initiative. Cretton ha escrito el guión para todas sus películas.

El guión de SHANG-CHI Y LA LEYENDA DE LOS DIEZ ANILLOS lo han escito Destin Daniel Cretton, Dave Callaham y Andrew Lanham, sobre una historia adaptada de los dos primeros.

Callaham es un guionista chino-estadounidense. Vendió su primer guión, un thriller, en 2002. Desde entonces ha escrito sobre múltiples géneros: de acción como “Godzilla” y “Los mercenarios”, comedia/terror como “Zombieland: Mata y remata”, ciencia ficción como “Doom” y proyectos de superhéroes como “Wonder Woman 1984” y “Spider-Man: Into the Spider-Verse 2” (estreno previsto para 2022). También ha escrito y producido para televisión, creando “Jean-Claude Van Johnson” en 2017 para Amazon Prime.

Lanham recibió la beca Nicholl Fellowships y en 2019 fue elegido uno de los 10 guionistas a seguir por la revista Variety. Recientemente escribió “The Strange Fascinations of Noah Hypnotik” y “Harbinger”, basada en la serie de cómics Valiant. Con Cretton, coescribió “Cuestión de justicia”, basada en el libro de Bryan Stevenson, y “El castillo de cristal”. El 2019 estrenó “Sin piedad”, dirigida por Vincent D’Onofrio.

El diseño de producción de SHANG-CHI Y LA LEYENDA DE LOS DIEZ ANILLOS lo ha realizado Sue Chan, que creció viendo películas de Kung Fu en cines del barrio de Chinatown en Nueva York y en las cintas VHS que sus padres llevaban a casa, entre otras, de estrellas de las artes marciales como Jackie Chan o Bruce Lee.

Para documentarse e inspirarse, Chan revisó el trabajo del director chino Zhang Yimou, así como las películas de Ang Lee y las epopeyas de acción de Hong Kong, observando cómo se rodaban esas películas desde el punto de vista estructural. Comenta: “Me di cuenta de que si ruedas escenas de Kung Fu y de otras artes marciales, tienes muchos golpes de primer nivel y por esa razón el suelo es muy importante. Además, debes asegurarte de que el decorado esté construido de tal manera que puedas usar las paredes y las columnas como elementos de atrezzo, así como el mobiliario”.

Chan creó el complejo de Wenwu de forma que pudiera adaptarse a los destinos cambiantes y a los estados emocionales de Wenwu a lo largo de la película.

Sue Chan no ha trabajado sola. En el rodaje de una película la colaboración entre los distintos departamentos de producción es algo imprescindible y natural para poder llevar a cabo el proyecto. Chan nos dice: “Mis directores de arte y escénicos colaboraron estrechamente con el equipo de especialistas y con el equipo de efectos visuales, interviniendo, añadiendo y mejorando algunas cosas cuando era necesario. Cuando los efectos visuales necesitaban cierta textura en un objeto, nuestros escultores intervenían y creaban la textura. También trabajamos estrechamente con los especialistas para asegurarnos de que sus equipos se integraran bien en nuestros grandes escenarios”.

Un ejemplo de este comentario fue el pueblo imaginado de Ta Lo, que Sue Chan y su equipo construyeron en un parque a unos 30 minutos del centro de Sídney, Australia. Cretton quería que fuera muy realista, pero también es un pueblo mágico, por lo que tenía que parecer que no era real, pero al mismo tiempo estar poblado por personas reales con inquietudes reales.

El supervisor de efectos visuales Christopher Townsend ha trabajado junto con Brad Allan y su equipo de especialistas que, a su vez, interactuaban continuamente con Sue Chan, cuyo equipo construía los decorados y tenía que asegurarse de que se pudiera trepar y saltar sobre ellos. Por su parte, la diseñadora de vestuario Kym Barrett debía asegurarse de que los actores pudieran moverse libremente en sus trajes durante las secuencias de acción, para ello le pidió al departamento de especialistas que ensayaran con las túnicas, para asegurarse de que se rompían en los lugares correctos y que no estaban demasiado apretadas para los movimientos que debían hacer los actores.

Townsend mntiene su opinión de que “siempre es mejor intentar hacerlo en directo y de forma real”. Confiesa: “Si podíamos hacer que el supervisor de efectos especiales Dan Oliver y su increíble equipo lo hicieran de verdad, eso nos permitía mejorarlo con efectos visuales porque eran cosas reales. Permite que el público no desconecte y piense ‘eso está hecho por ordenador’. Así que muchos de los efectos que ves en la película los hizo un increíble equipo de especialistas y un fantástico equipo de artistas que hicieron que ese tipo de cosas cobraran vida, literalmente”.

Para obtener el efecto completo, el equipo de Townsend puso puntos como marcadores de seguimiento en los brazos de los actores que representan cada anillo. También utilizaron cámaras testigo, que se alinean con la cámara principal. Tanto los marcadores como las cámaras testigo servían para saber en qué lugar del espacio estaba el brazo del actor que se tratase y poder localizar en el ordenador el lugar exacto dónde debían ir los anillos.

Las artes marciales son el núcleo de la película, por lo que establecer un enfoque general y la autenticidad de las escenas de lucha fue esencial para el equipo creativo. Contrataron a Brad Allan como director de la segunda unidad y coordinador de supervisión de las acrobacias quien, a su vez, contrató a expertos coreógrafos de todo el mundo, así como a jinetes y arqueros de élite de Mongolia, y artistas del movimiento y maestros del parkour de Estados Unidos. Australia y Canadá. Los actores principales se sometieron a un entrenamiento intensivo, los dobles se incorporaban cuando esos pocos meses de entrenamiento no eran suficientes para la habilidad que exigía una determinada acrobacia.

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