Carta del Editor. MH, 21/4/2026
Enrique Bohórquez López-Dóriga
Hoy festejamos el 41 Aniversario del MELILLA HOY. Para mí – y para muchos melillenses más- eso es lo más importante y decisivo que le ha ocurrido a nuestra ciudad en los últimos cuarenta y un años.
En un plazo temporal más próximo, lo más importante que ha ocurrido en Melilla desde abril 2025 hasta abril 2026, nuestro último año de vida -a los que seguirán muchos más- se puede resumir en seis puntos clave:
- El nuevo hospital (el Hospital Universitario de Melilla). Sobre el que persiste un incógnita: ¿es un cambio estructural o solo una modernización estética? El tiempo, los hechos -no las promesas- contestará esa pregunta.
- Frontera. Melilla sigue siendo un laboratorio de política migratoria europea y un punto de tensión política constante. La frontera sigue casi cerrada, por mucho que mienta la delegada en Melilla del Gobierno sanchista.
- Inmigración. Menos entradas visibles, pero más presión migratoria y más tensiones políticas. El problema no desaparece, sino que se desplaza y se oculta.
- Corrupción institucional: investigación a guardias civiles por posible falso testimonio en un caso de narcotráfico. Daño a la credibilidad del aparato de seguridad.
- Judicialización y opacidad política. Falta de transparencia y sensación de bloqueo institucional. Percepción de que la política local se mueve más en tribunales que en proyectos.
- Radicalización. Melilla sigue siendo territorio sensible en seguridad interior. Melilla -como título yo en mis tres libros- es una ciudad en peligro.
41 Aniversario del MELILLA HOY. Para mí – y para muchos melillenses más- eso es lo más importante y decisivo que le ha ocurrido a nuestra ciudad en los últimos cuarenta y un años
Conclusión: Se moderniza la Sanidad, pero no el modelo. No se resuelve el problema de la frontera. Aumenta la tensión interna real. Se judicializa la política, pero no se regenera (seguimos sin ser Comunidad Autónoma). Melilla corre el riesgo de dejar de ser vista como una oportunidad, para empezar a ser vista como un problema a gestionar.
Ortega y Gasset escribió: “lo más peligroso no es lo que cambia, sino lo que permanece sin cuestionarse”. No estaba pensando en Melllla, seguramente, pero lo parece.
Presente y futuro.
El 21 de abril no es solo una fecha; es una frontera simbólica entre lo que fuimos, lo que somos y lo que nos atrevemos a ser. Hace 41 años nacía MELILLA HOY, no solo como periódico, sino como testigo de una ciudad que siempre ha vivido en equilibrio entre la resiliencia y la incertidumbre.
¿Podremos vivir otros 41 años en una Melilla española y próspera? La historia nos enseña que las ciudades fronterizas nunca tienen garantizado su destino. Desde las antiguas plazas del Mediterráneo hasta enclaves modernos, su supervivencia depende de tres pilares: identidad, viabilidad económica y voluntad política. Y en Melilla, esos tres elementos están hoy sometidos a tensión.
Melilla -como título yo en mis tres libros- es una ciudad en peligro
Identidad, porque ser español en Melilla no es solo una cuestión administrativa, sino una afirmación cultural y geopolítica constante. No basta con darlo por hecho; hay que reforzarlo con presencia, inversión y narrativa.
Viabilidad económica, porque ninguna ciudad prospera sostenida únicamente por transferencias públicas. El cierre aduanero de facto con Marruecos, la transformación del comercio atípico y la falta de un modelo productivo claro han dejado a Melilla en una encrucijada. O se reinventa —tecnología, fiscalidad atractiva, conexión real con Europa— o corre el riesgo de estancarse.
Voluntad política, porque el futuro de Melilla no se decide solo en Melilla. Depende de Madrid, de Bruselas y, en parte, del tablero internacional. La historia demuestra que cuando los territorios periféricos dejan de ser prioridad, empiezan a convertirse en problema.
¿Otros 41 años? Sí, pero no por inercia. Solo serán posibles si se produce un cambio de mentalidad, si se abandona la dependencia pasiva, si se apuesta por un modelo económico propio, si se exige con firmeza —y no con resignación— un papel claro dentro de España y Europa
Otros 41 años de Melilla
Sería sería un error caer en el fatalismo. Melilla ha sobrevivido siglos a situaciones mucho más adversas. Ha sido cruce de civilizaciones, bastión estratégico y ejemplo de convivencia. La pregunta no es si puede sobrevivir —eso ya lo ha demostrado—, sino en qué condiciones quiere hacerlo.
¿Otros 41 años? Sí, pero no por inercia. Solo serán posibles si se produce un cambio de mentalidad, si se abandona la dependencia pasiva, si se apuesta por un modelo económico propio, si se exige con firmeza —y no con resignación— un papel claro dentro de España y Europa.
Lo que firmemente deseo es que la Melilla española no desaparezca nunca… y que MELILLA HOY cumpla al menos 41 años más en nuestra ciudad
Porque, al final, las ciudades no desaparecen de un día para otro. Se diluyen lentamente cuando dejan de creer en sí mismas. Y ahí reside la clave.
Melilla no necesita solo celebrar aniversarios; necesita decidir si quiere seguir siendo protagonista de su historia… o una nota a pie de página.
Lo que firmemente deseo -y con esto termino esta Carta Aniversario- es que la Melilla española no desaparezca nunca… y que MELILLA HOY cumpla al menos 41 años más en nuestra ciudad.


