Marlaska asegura que la Policía y la Guardia Civil actúan con proporcionalidad y bajo el principio de legalidad

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, salió ayer en defensa de la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la valla de Melilla al asegurar que siempre aplican los márgenes de la proporcionalidad y el principio de legalidad. Respondía así a la polémica por la actuación de varios agentes con un inmigrante en la valla, captado por Televisión Española.

Grande-Marlaska, durante su viaje a Melilla después de que el perímetro fronterizo registrara esta semana los dos saltos más importantes de su historia, contestó a preguntas de los periodistas que no tienen ningún problema en atender la petición del Defensor del Pueblo para informar sobre la actuación en la valla con uno de los inmigrantes.
En este sentido, recordó que, en todo Estado de Derecho, las actuaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, al igual que las de todos los funcionarios públicos, son objeto de una continua evaluación.
“No es que no tengamos inconveniente. Es nuestra obligación y nuestro deber. Tenemos unas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que actúan en parámetros de proporcionalidad y necesidad para garantizar la libertad y la seguridad del todos, y también la seguridad de nuestras fronteras”, dejó claro el ministro del Interior.
Apostilló que en un Estado de Derecho “no se puede admitir el uso de la violencia respecto a las fronteras”, que recordó que son de la Unión Europea, y “no se puede permitir la agresión a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”.

“Hay pruebas”
En este sentido, el ministro recordó que, durante los dos saltos a la valla, en los que participaron un total de 3.700 inmigrantes, más de 50 agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional “han sido violentamente agredidos” y “hay pruebas materiales de ese extremo”.
Entre ellos, hay heridos de distinta entidad y esas lesiones “podrían haber sido de mayor gravedad”, aseveró Grande-Marlaska, según el cual los dos saltos fueron “extremadamente violentos”, con una organización y violencia “que no se había visto en otras ocasiones”.
El ministro del Interior pudo comprobar en su visita a Melilla que en ambos saltos hubo cascos de guardias civiles y escudos, incluso balísticos, que terminaron rotos, y entre el material que llevaban los inmigrantes que intentaron saltar la valla, había “palos de unas dimensiones más importantes que las defensas de los policías”, algunos con garfios incorporados.
También había garfios, con los que los inmigrantes se ayudan en la escalada del perímetro, martillos, tornillería y “todo elemento peligroso”, lo que supone “un importante riesgo para la integridad física de nuestros servidores públicos”, los guardias civiles destinados en la valla fronteriza.
Por ello, en su visita a Melilla, Grande-Marlaska se interesó por el estado de salud del más de medio centenar de agentes heridos y recalcó que un Estado de Derecho y democrático “no puede permitir que sus fronteras, que en este caso son de la Unión Europea, sean agredidas violentamente”.
Tampoco que los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que “generan el espacio necesario para que toda la ciudadanía pueda ejercitar sus derechos y libertades”, se vean agredidos.

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