LA SEMANA- Sánchez y los 22 ministritos/as.

 “Blancanieves” (en alemán «Schneewittchen») es un cuento de hadas mundialmente conocido. La versión escrita más difundida es la de los hermanos Grimm y la edición cinematográfica más famosa es la de “ Blancanieves y los siete enanitos (1937)” de Walt Disney.​ Blancanieves, la princesa más bonita y más dulce de la tierra, vive en un castillo con su malvada y orgullosa madrastra, una reina que no soporta su deslumbrante belleza, sobre todo después de que el misterioso espejo mágico que posee le dice que la más bella del reino es su propia hijastra Blancanieves. La reina malvada intenta que un buen y fiel cazador le quite la vida a la joven para volver a convertirse en «la más bella del reino». Los siete enanitos ayudarán a Blancanieves y, finalmente, un príncipe la salvará, con un beso, de la manzana envenenada que se come, engañada por el espejo mágico, y que la sume en un profundo sueño.

Tiene algunas similitudes el cuento de Blancanieves con la realidad/actualidad de Pinocho Sánchez y su mega gobierno de 22 ministerios (aunque hay algunos papeles cambiados): 1) En el cuento hay una reina malvada que tiene un gran ego, que no soporta que haya nadie más bella que ella en su reino, aunque sea su hijastra, y que hará lo que sea para seguir siendo “la más bella”. En nuestro gobierno nacional, presidido por Pinocho Sánchez (circula por ahí un chiste en el que Pinocho se cruza con Sánchez y le dice a este último: “Enhorabuena maestro”), él es “el más guapo, más listo, más dialogante y más demócrata del mundo”, según cree, y se carga a quien sea que lo discuta. 2) En el cuento hay 7 enanitos (cada uno con sus características: el gruñón, el dormilón, el enamoradizo, etc.) que ayudan a Blancanieves a huir de la reina. En nuestro gobierno hay 22 ministritos/ministritas (todos con las mismas características: el servilismo a Sánchez y la satisfacción de haber llegado al puesto y de poder gozar de las prebendas presentes y futuras que conlleva)  que no ayudan a los buenos (los ciudadanos) sino que  hacen las funciones del espejo mágico de la reina: intentan acabar con nuestro bienestar. 3) Al final un príncipe azul (en el cuento) lo arregla todo. El caso con Pinocho Sánchez y su super-ministeriado gobierno no parece que vaya a tener una solución fácil ni rápida, pero esperamos la gran mayoría de españoles/as (que se me enfadan los Podemitas), que aparezca pronto un príncipe azul, o varios, y les boten (también, obviamente, lo esperamos en Melilla).

Sánchez y su lucha contra el paro

¡Para que luego digamos que nuestro “querido” presidente no lucha contra el paro!  Pedro Sánchez Pérez- Castejón ha creado, con 23 miembros (22 ministros y él) el gobierno más inflado de Europa. Son 22 ministerios más una ingente cantidad de Secretarios de Estado, Directores Generales, sedes, etc…En Portugal y Francia son 19 miembros, en Italia son 22 (después de la ruptura del pacto con la Liga de Salvini, aumentó, con el fin de incluir a los nuevos socios, el número de carteras) y en la nación motor de la Unión Europea, Alemania, son, curiosamente, 14. Como con el aumento de ministerios no reducía el paro lo suficiente, pensó (Sánchez) que había que hacer un esfuerzo más (con el dinero de todos, claro) y ha incrementado el personal de confianza de forma considerable.

Se trata del personal de confianza que se elige por ‘enchufe’ (cesa cuando sale el alto cargo que le ha nombrado), que no ha realizado prueba ni oposición alguna y que no concurre en una valoración de méritos académicos o profesionales. Es más, no se conocen sus nombres (no son públicos), es el secreto mejor guardado, ni sus condiciones económicas.  Han sido contratados a dedo 1.212 asesores frente a los 860, que ya eran una barbaridad, nombrados por el PP, con los que se encontró Sánchez al llegar a La Moncloa en 2018. El coste estimado del nuevo personal de confianza de Sánchez, sólo de salarios (no se incluyen las secretarias, gastos de representación, etc..), alcanzará este año un nuevo récord de 65,4 millones de euros (un 18% más que el año anterior), lo que supone una media de unos 55.000 euros por contratado. ¡Sin palabras…!

Al igual que ha pasado en Italia, Sánchez, al que no le importa el dinero que tenga que emplear para tal fin, ha tenido que crear un gobierno mastodóntico e ineficaz (que podría hacer lo mismo con la mitad de ministerios) para poder contentar a sus socios comunistas/proindependentistas. La eficacia nunca ha sido su prioridad.

Nos quieren freír a impuestos y tenemos muchos ministerios que se podrían quitar o incluir en otros. Entre los primeros podrían estar, por ejemplo, el de “Derechos Sociales y Agenda 2030”, presidido por Ione Belarra (Podemos), el de “Igualdad”, presidido por  la también podemita Irene Montero (no conozco a nadie que sepa qué se hace allí) o el de “Consumo”, presidido por el comunista (resulta irónico) Alberto Garzón; entre los segundos podría estar el de “Universidades”, presidido por Manuel Castells (¿no debería estar con Cultura?), que fue propuesto por Podemos.

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