En memoria de Juan Carlos Jimena Meléndez

IN MEMORIAM

Soy mujer de militar, empleo de Brigada, con destino actual en Melilla, en el Batallón del Cuartel General, fallecido el día 1 de mayo del 2022, y el objetivo de esta carta es manifestar el malestar y dolor inmensos que ha generado la gran pérdida de mi marido.

Mi marido ha sido —y será para mí y para su familia— un militar ejemplar. Ingresó en el Ejército a los dieciséis años y ha tenido una trayectoria profesional de treinta y ocho años a sus espaldas, con un intenso amor a su patria, al servicio de su bandera y al conjunto de valores que integra la unidad del pueblo español, entregando, con ello, su vida por España.


Su primer destino comenzó en Regulares 52, de donde se llevó buenos recuerdos de compañeros, anécdotas y momentos vividos, así como felicitaciones y cartas de soldados agradeciéndole su milicia, o de padres que manifestaban su alegría con expresiones de «¡cómo has podido hacer de mi hijo un hombre!».


Después, en comisión de servicio, sirvió durante trece años en la Escuela de Conductores, bajo el mando del director (gran persona, muy cercana y querida), impartiendo clases a muchos alumnos que, afortunadamente, son hoy bomberos, policías y guardias civiles, desarrollando su servicio con entrega y dedicación constantes, con unos IPEC y calificaciones positivas que le animaron a seguir formándose como militar.


El caos comenzó con su ascenso a Brigada, en el año 2012, consiguiendo vacante en Regulares 52, en segunda sección. ¡¿Cómo puede una persona que ama su profesión perder la autoestima y sentirse fracasado?! En este ascenso surgió, en cambio, un profundo acoso y abuso laboral, mobbing, con un marcado menosprecio, desprestigio, rechazo, humillaciones en plena exposición por parte de sus superiores (delante de todos, en una maniobra), calificaciones e IPEC negativos, e incluso manifestaciones tales como «no sirves, ya no eres un buen militar», cuando ha sido una persona justa, reivindicativa en sus derechos, alguien que ha asumido sus responsabilidades, que ha ayudado al prójimo y ha desempeñado un trabajo que no era de su categoría y que no se le ha reconocido en ningún momento.


Ha dejado huella, no solo en nosotros y en su familia sino también en muchos compañeros que le quieren, le adoran y seguirá, por tanto, permanentemente en nuestros y sus recuerdos.


El objetivo de esta carta es simplemente manifestar que el Ejército es una Institución, no puede ser una dictadura que empuje a las personas a sentirse decepcionadas, sin valor alguno, y a tomar decisiones inapropiadas. Con esto quiero animar a aquellos que se encuentren en una situación similar a que denuncien y no aguanten. Yo he perdido mi vida y no la voy a recuperar. Me llevo mucho odio y mucho rencor, y todo lo que yo admiraba y sentía por el Ejército, he dejado de sentirlo.
Te voy a querer siempre. Te llevo en mi corazón.

Firmado: M.ª José Ávila Montañez

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