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Opinión

El revolucionario Abdelkrim y el terrorista Bin Laden, absolutamente incomparables

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Imagen de Bin Laden

Por: Rachid RAHA, Presidente de la Asamblea Mundial Amazighe

En respuesta al reportaje emitido por “Informe Semanal” de RTVE

 Alpargatas para Kabul

   La televisión española TVE emitió un oportuno reportaje sobre el desastre de Annual el pasado sábado 7 de agosto de 2021 dentro de su emisión de “Informe Semanal”, bajo el título de: “100 años de Annual: donde España retorció su historia”, realizado por los periodistas Ana Jiménez y Jesús Iglesias, con el motivo del centenario de la batalla de Annual. (www.rtve.es/play/videos/informe-semanal/100-anos-annual-donde-espana-retorcio-su-historia/6046999/?media=tve ).
El periodista Antonio Rubio, que al parecer es presidente de la Asociación española de Periodistas de investigación (API), hizo un desafortunado comentario, que yo califico fuera del lugar y contexto, al intentar comparar nuestro célebre líder rifeño Mohamed Abdelkrim El Jattabi con el sanguinario terrorista Ousama Bin Laden, lo que vehicula un profundo amalgama al equiparar un libertador a un terrorista, según varios comentarios que hemos podido recibir. Si el Sr. Rubio lo hubiera comparado con Ernesto Che Guevara, cuando intentó entrevistarlo Régis Debray en Bolivia, no hubiera habido ninguna confusión ni difusión de un mensaje subliminar de ningún tipo. Además, el propio Che admiraba Abdelkrim por haberse inspirado de su táctica de guerra de guerrillas, al igual que los revolucionarios Mao Tsé tung y Ho Chi Minh (1).  Por lo tanto, cuando el Che visitó el Cairo pidió a Yamal Abdelnasser facilitarle un encuentro con el líder rifeño, ¡un encuentro que parece ser está inmortalizado en una cierta fotografía que el presidente egipcio censuró cuando notó de que esté se alegró más de apretar la mano de un gran libertador que la de un golpista de Estado!
El hecho de que el reportaje tenía una limitación de tiempo, apenas de unos 13 minutos, y contando con cuatro personas entrevistadas, y por consiguiente, no se podía exponer una idea esencial, el talante político de un cabileño rifeño, formado en las enseñanzas del Islam en la prestigiosa Universidad Qarawiyin de Fès. Para los africanistas españoles, Abdelkrim era un rebelde, un salvaje, al menos un “moro bueno” que les ayudaba a someter las tribus del Norte de Marruecos, pero que no admitía en que toquen a la suya ni atentar a su autonomía. Pero cuando el General Manuel Fernández Silvestre decidió ir a ocupar su territorio, al pasar el río Ameqran en la cabila de Temsaman, pasó lo que pasó, según lo ha recogido este destacado documental de Informe Semanal.
Desastre de Annual, la horrible carnecería del Monte Arruit, la perdida de casi todas las posiciones militares y la pérdida de más de 10 000 soldados… Como afirma María Rosa de Madariaga (2): “Todo el territorio conquistado en doce años, a costa de mucho dinero y mucha sangre, se había perdido en veintiún días. España volvía a encontrarse como en 1909. El Desastre de Annual fue mucho más que la caída de una posición militar. Significó el desmoronamiento de todos los puestos militares de la Comandancia General de Melilla”.
Incluso Melilla estaba a punto de caerse, y la opinión pública española ignora totalmente que si no fuera por la voluntad y decisión de Mohamed Abdelkrim, las mehalas de las tribus rifeñas hubieran cometido una barbaridad. Porque Abdelkrim nunca aprobó las matanzas de los soldados españoles que se rindieron en Monte Arruit por parte de la cabila de Ait Bu Yahyi. Al contrario, Abdelkrim felicitó al Sr. Shemlal por haber salvado al general Feilpe Navarro de dicha tragedia y sobre todo consiguió evitar otra carnicería, la de Melilla, al enviar varios caídes y unos seiscientos combatientes al monte Gurugú para evitar que dichas mehalas pasen la frontera de Beni Enzar, dando tiempo al General Dámaso Berenguer de establecer una línea defensiva, y movilizar a los cabileños de la tribu de Ait Shishar, para proteger a Melilla (3).
Actualmente, se ha desatado una profunda polémica en la ciudad de Melilla por una iniciativa de derribar el monumento dedicado a los héroes de guerra, después de que retirasen la estatua de Franco. Personalmente, yo considero Melilla como un museo a cielo abierto, y en vez de derribar estos monumentos, nos hubiera encantado de que se alce otras como una estatua a Mohamed Abdelkrim El Jattabi, en su homenaje y ser el mayor protector de esta plaza española en África.

Efectivamente, aquí donde quisiera resaltar la gran diferencia entre Abdelkrim y el siniestro personaje de Osama Bin Laden, e incluso de unos grandes líderes musulmanes anticolonialistas, como Sharif Mohamed Amezian “el moro malo” quién derroto al general Guillermo Pintos y diseminó a sus tropas en el Barranco del lobo en 1909. Mientras que los demás preconizan la guerra santa, la guerra en contra de los infieles, Abdelkrim siempre supo diferenciar el “partido colonial” y el ejército africanista del pueblo y de la sociedad civil españoles. Estos últimos habían manifestado varias veces su solidaridad con las luchas de los amazighs norteafricanos, como pudo ser por ejemplo las manifestaciones de la semana trágica de Barcelona en 1909.
Como lo hemos subrayado en el primer seminario internacional sobre “Abdelkrim El Jattabi y el protectorado hispano-francés en Marruecos”, que tuve el privilegio de organizar en Granada en noviembre de 1993 (4), Abdelkrim fue un artífice de la guerra de liberación propiamente dicha -sin ruptura total con Occidente- más que de un ŷihād islámico, como habían protagonizado otros líderes que le precedieron y esto queda clara y rotundamente reflejado en su carta dirigida al director de La Libertad, de Luis de Oteyza, en el 2 de agosto de 1922. Abdelkrim decía de su pluma: «Como le he manifestado de palabra, le reitero por escrito que el Rif no combate a los españoles ni siente ningún odio hacia el pueblo español. El Rif combate a ese imperialismo invasor que quiere arrancarle su libertad a fuerza de sacrificios morales y materiales del noble pueblo español. Le ruego manifieste a su pueblo que los rifeños están dispuestos y en condiciones de prolongar la lucha contra el español armado que pretende quitarle sus derechos, y sin embargo tiene sus puertas abiertas para recibir al español sin armas como técnico, comerciante, industrial agricultor y obrero».
El gran problema de España y de su sociedad castrense es considerar, en la época, a los “moros” como unos “salvajes indígenas” y que rechazaban la obra civilizadora de España. No tomaban en serio el talante político de Abdelkrim, el primer profesor del idioma amazig, y minimizan las innovaciones revolucionarias y los proyectos de reformas sociales, institucionales y políticas que un simple letrado y cadi amazigh pudo llevar a cabo a lo largo de una efímera estado republicano que resistió desde 1922 hasta 1926. El logro más sustantivo de Mohamed Abdelkrim Al Jatabi, no fue exclusivamente de orden militar, como suelen destacar los numerosos documentos y archivos militares, sino que sobrepasan las meras tácticas de guerra de guerrillas de su ejército popular. Por lo tanto, sus logros más importantes traducidos en profundas repercusiones en la propia sociedad rifeña residen en las reformas sociales que introdujo dentro de la sociedad tribal y las nuevas instituciones políticas con que dotó a la “República Confederada de las Tribus Del Rif”. Como fue subrayado por el ex-jefe del gobierno marroquí el socialista Abderrahman Youssoufi, en el coloquio de París de 1976 (5): «la experiencia de la República del Rif no fue sólo una ruptura con la tradición del majzén, sino también una tentativa de síntesis de lo que había de válido en el patrimonio sociocultural marroquí y las conquistas de la sociedad política moderna. Si el estado de Siba -es decir, disidencia- fue la respuesta popular “al sistema majzén”, dominador y abusivo, Abdelkrim optó por la resultante dialéctica de los dos fenómenos: la instauración de una estructura estatal moderna que rechazaba a la vez los extravíos del majzén y el negativismo del Siba», lo que le convirtió en uno de los precursores de las guerras de liberación en el tercer mundo… El gran historiador francés Jacques Berque decía de él de que no se trataba esta vez de ningún santo local que conduce la Yihad y que promete el paraíso luchando en contra de los infieles, sino de un jefe político que ha extendido sus ambiciones hacia una idea nacional, e incluso hacia el juego internacional. Mientras que el Mariscal francés Hubert Lyautey, derrotado en la guerra convencional por el ejército popular de Abdelkrim, ante de ser sustituido por el Mariscal Philippe Pétain, apuntaba de que Abdelkrim se asemejaba cada vez más a desempeñar el papel de un Mustafa Kamal.
El profundo malentendido de Abdelkrim con las autoridades coloniales españolas empezó cuando lo encarcelaron en la prisión de Rostrogordo por sus simpatías germanófilas. Sin embargo, Abdelkrim seguía con admiración todo lo que sucedía en Turquía, al ser periodista del Telegrama del Rif. En una entrevista con el periódico El-Manar egipcio, confesó (6): “Me empleé a fondo en la tarea de liberar a mi tierra de la influencia de esos sheijs, que no son más que un obstáculo para lograr cualquier clase de libertad e independencia. La política de Turquía me gustó mucho porque yo sabía que los países musulmanes no podían ser independientes si no era liberándose del fanatismo religioso y emulando a los pueblos de Europa. Pero los rifeños no me entendieron, y ésta fue mi gran desgracia y la suya. Sirva de ejemplo que los sheijs montaron en cólera la vez que aparecí en uniforme militar, algo que no volví a hacer más. Ellos fueron los enemigos más implacables tanto para mí como para mi país, a medida que este progresaba. Hicieron todo cuanto pudieron para bloquear mi política, llegando incluso a pregonar por doquier que yo quería seguir el ejemplo de Turquía, y que ello llevaría inevitablemente a dar libertad a las mujeres, de modo que estas acabarían llevando sombreros y vistiendo como las francesas, además de imitar sus costumbres, etc.”.
En definitiva, es descaradamente injusto comparar a un libertador que aspiraba crear un estado islamo-laico moderno a un terrorista salafista wahabita como Bin Laden. Abdelkrim no se escondía en cuevas como las de Bora Bora ni manipulaba a los jóvenes a convertirse en “bombas humanas” y asesinar indiscriminadamente a niños, mujeres y ancianos inocentes y desarmados. No obstante, Abdelkrim y la sociedad civil rifeña sí fueron desafortunadamente víctimas del terrorismo de Estado y del salvajismo de las dos potencias coloniales de España y Francia, los que no dudaron en bombardear los zocos semanales con armamento químico (7), y que fue al fin de cuentas la principal razón de la rendición de Abdelkrim el 26 de mayo de 1926.

(Sobre el autor: Rachid Raha, nacido en Beni-Enzar el 12 de febrero de1964, es Periodista. Editor de la publicación mensual en papel “LE MONDE AMAZIGH” y el diario electrónico lemondeamazigh en lengua árabe, francesa y amazigh. Presidente de Asamblea Mundial Amazigh y de la “Fundación David Montgomery Hart De Estudios Amazigies” Melilla/Espagne)




Notas:
(1). https://lequotidienalgerie.org/2016/12/01/quelle-relation-entre-mohamed-abdelkrim-el-khattabi-et-les-revolutions-cubaine-et-algerienne/
(2). https://vientosur.info/en-el-centenario-del-desastre-de-annual/
(3). www.fronterad.com/luis-de-oteyza-entrevista-a-abdelkrim-y-su-hermano/
(4). Abdelkrim Al Jatabi y el protectorado hispano-francés en Marruecos, coord. Rachid Raha. “Fundamentos de Antropología” nº4, Número monográfico del Centro de Investigaciones Etnológicas Ángel Ganivet, Granada, 1996.
(5). Abdelkrim et la république du Rif. actes de colloque, Maspero, Paris, 1976.
(6). Richard Pennell. La Guerra del Rif : Abdelkrim El Tattabi y su estado rifeño. Melilla, 2001.
(7). Rachid Raha, Ahmed El Hamdaoui et Mimoun Charqi. La guerre chimique contre le Rif. Actes du colloque de Nador. Février 2004. Edition Le Monde Amazigh. Rabat, 2005.

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1 Comentario

  1. seluca 21/08/2021

    Menudo “libertador”, si no hubiera sido por Beni Sicar y llegan a “liberar” Melilla, como “liberaron” Montearruit, Zeluan… Mas bien un traidor.

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