El Cautivo cumple su tradición de liberar un preso en su retorno a las calles tras el paréntesis de la pandemia

La Cofradía de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío cumplió ayer, como cada año desde 2001, su tradición de liberar un preso en el Jueves Santo de Melilla. Ayer, en su primera procesión en las calles de la ciudad desde que comenzó la pandemia del coronavirus, la cofradía del Barrio de la Victoria estuvo arropada por cientos de melillenses tanto a la salida de la Casa Hermandad, en la Iglesia de Santa María Micaela, como, sobre todo, en la carrera oficial por la Avenida Juan Carlos I.

Fue allí, en la emblemática Y abarrotada avenida, donde F.M.M., un vecino de Melilla condenado a cuatro años de prisión por un juzgado malagueño, recuperó la libertad vestido con la túnica de la Cofradía del Cautivo. Ahora iniciará un camino de reinserción social en el que estará apoyado por la propia hermandad y el Voluntariado Cristiano de Prisiones.

Gran expectación
La liberación del preso se produjo unas seis horas después de que diera comienzo la procesión de Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli y María Santísima del Rocío ante una gran expectación. La ilusión por ver de nuevo ambas imágenes en las calles se palpaba desde minutos antes de la salida procesional, programada a las 16.15 horas.
Con puntualidad, el párroco de la Iglesia de Santa María Micaela y director espiritual de la hermandad, llamó al portón para pedir que el Cautivo saliera a procesionar por las calles de Melilla “para que la gente le venere con su amor y su cariño”.
Y así fue cómo arrancó una larga procesión, de unas nueve horas de duración, en la que Nuestro Padre Jesús Cautivo estuvo acompañado por miembros del Ilustre Colegio de Abogados de Melilla, vestidos con sus togas, y el Grupo de Artillería GAAAL VII.
Poco después hizo lo propio María Santísima del Rocío, escoltada por la Compañía de Mar de Melilla, que salió a la calle gracias al esfuerzo de sus portadores: para salvar la altura insuficiente del portón, llevaron el trono a pulso en sus primeros pasos. Una vez en la calle, todos ellos se lo llevaron al hombro para que Melilla pudiera ver, de nuevo, el manto blanco con bordados dorados de la Virgen del Rocío, la Blanca Paloma.
Durante el recorrido, no fueron pocos los padres que quisieron presentar sus hijos a la Virgen del Rocío y al Cautivo. Un ritual por el que este año, el primero desde el inicio de la pandemia en 2020, han pasado muchos más niños de lo habitual y no solo recién nacidos, precisamente por ese paréntesis obligado por la crisis sanitaria.

Liberación del preso
La procesión, como otros años, pasó por el Centro Asistencial para que los mayores que viven allí pudieran ver al Cautivo y la Virgen del Rocío. Después de este momento, siempre emocionante, la procesión se dirigió hacia la Avenida Juan Carlos I donde, pasadas las diez de la noche, se produjo uno de los momentos más esperados del Jueves Santo, la liberación del preso, con el vicario episcopal, Eduardo Resa, dirigiendo el rezo.
Todo ello, ante la presencia de las principales autoridades de Melilla, el presidente de la Ciudad Autónoma, Eduardo de Castro, la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, y el comandante general de Melilla, Luis Sáez Rocandio, además de los tres parlamentarios nacionales por Melilla, el diputado Fernando Gutiérrez Díaz de Otazu y los senadores Juan José Imbroda y Sofía Acedo.
También acudieron a la liberación del preso, ante una Avenida abarrotada, varios miembros del Gobierno local. Todos ellos pudieron asistir a la ceremonia, con el Cautivo y la Virgen del Rocío situados en paralelo ante la Iglesia del Sagrado Corazón.
Una letrada de la Administración de Justicia hizo lectura del auto del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, por el cual quedaba suspendida la ejecución de la pena de 4 años de prisión impuesta por el Juzgado de lo Penal número 4 de Málaga a F.M.M., vecino de Melilla.
Ahora, a partir de la liberación de F.M.M., la Cofradía del Cautivo y el Voluntariado Cristiano de Prisiones comenzarán a tutelarlo durante un año, prestándole su apoyo moral y auxiliándole en sus necesidades, de forma que le ayuden a su reinserción en la sociedad.
El acto de la liberación del preso terminó por todo lo alto, con F.M.M. haciendo los honores tocando la campana para alzar al Cautivo al cielo junto con la Virgen del Rocío, ambos mecidos en paralelo ante la tribuna del Sagrado Corazón.
Después, el preso liberado saludó a todas las autoridades allí presentes mientras ambas imágenes volvían a separarse en el camino de recogida hacia la Plaza de Toros.

Una tradición que en España se remonta al siglo XVIII

Durante la liberación del preso, también hubo unas palabras para recordar de dónde viene esta tradición, que en Melilla lleva instaurada desde 2001.
Sus inicios en España se remontan al siglo XVIII, cuando los presos de Málaga salieron de la cárcel para sacar en procesión a Jesús “El Rico” en mitad de una epidemia de peste que había obligado a suspender todas las procesiones.
Una vez terminado el recorrido, los presos volvieron a sus celdas y el rey Carlos III, al conocer lo que había sucedido, decidió otorgar este indulto anual en Semana Santa, que actualmente se extiende a varias cofradías del país.

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