El capitán Francisco Pérez Pérez

Por: José María Pérez Arias

Con conocimientos del desierto y de sus pobladores, el capitán sentía la creciente inquietud de explorar zonas del interior en las que ningún europeo había penetrado.

Al cumplirse 45 años del abandono del Sáhara Español, no parece mal momento ­si es que alguno pudiera serlo para recordar a uno de sus más importantes exploradores en el primer tercio del siglo XX, desempeñando importantes servicios para España.

Hijo de un teniente coronel de Infantería, nació el segundo día del año que cerraba el siglo XIX en Novelda (Alicante). Con 17 años ingresa en la Academia de Infantería de la que sale alférez en 1920, teniendo como destino desde 1 de setiembre el regimiento Príncipe nº 3 de Oviedo, vicedecano de todos los europeos, el más condecorado de los españoles, y acantonado actualmente en el acuartelamiento Cabo Noval, en el concejo de Siero (Asturias).

Imagen que se conserva del capitán Francisco Pérez
Pérez, oficial español que no se adhirió a la sublevación del 18 de julio de 1936

El 2 de junio del año siguiente causa alta en el Batallón de Cazadores Ciudad Rodrigo nº 7 en Larache (Protectorado español en Marruecos), donde comienza su andar africano interviniendo en diversas misiones bélicas, que continúa en la Policía Indígena de la misma Plaza desde julio de 1922, en la que asciende a teniente y obtiene la Cruz del Mérito Militar de 1ª Clase con distintivo rojo por servicios prestados y méritos contraídos en operaciones realizadas.

Al final de 1923 es destinado a Las Palmas, pero a los tres meses (marzo de 1924) pasa a Cabo Juby, zona sur del Protectorado de Marruecos, conociendo al coronel Bens quien en 1916 había tomado posesión efectiva del territorio y en el que desempeñó una importante labor. Pérez simultanea cargos administrativos con servicios de campaña, entrando en combate, familiarizándose con el desierto y con un territorio casi inexplorado, pero con el que se identificó pronto, en el que obtuvo el ascenso a capitán y en el que permaneció durante casi cuatro años. Prácticamente al final de su estancia contrajo matrimonio en Las Palmas, con Dª. Teresa Reina León a la que había conocido durante un permiso para asistir a los funerales del padre de un compañero de la Academia e íntimo amigo suyo.

Destinado a la colonia de Rio de Oro al Sáhara Español

El ascenso supuso nuevo destino desde diciembre de 1927 en el Regimiento de Infantería Las Palmas nº 66 de dicha Plaza, que mantenía una compañía destacada en la isla de Lanzarote cuyo mando se le asigna, y que conlleva el desempeño de la Comandancia Militar de ésta. Los conocimientos adquiridos en la materia y la valía profesional ya acreditada, facilitaron que casi un año después (octubre de 1928) fuese destinado a la colonia de Río de Oro, esto es al Sáhara Español, como Gobernador Político­Militar de La Agüera.

Esta localidad se encuentra en su extremo sur, en la península de cabo Blanco, de 65 km de longitud y paralela a la costa, a lo largo de la que discurre la frontera con Mauritania. En 1920 el coronel Bens había fundado La Agüera, emplazando un pequeño fuerte, disponiendo una precaria pista de aterrizaje y propiciando el establecimiento de una factoría de salazones, la factoría Marcotegui, Guedes y Cía. En 1976, tras la entrega del Sáhara a Marruecos y Mauritania, La Agüera fue abandonada y aunque Marruecos intentó revitalizarla en los años 90, actualmente es una población fantasma con sus construcciones semienterradas en la arena y ­naturalmentedeshabitadas.

Aquí el capitán Pérez Pérez desempeña las misiones propias de su cargo durante siete años, en plena integración tanto con los nativos, como con el desierto y sus gentes. Establecido con su familia en la Casa de Gobierno de La Agüera, nacen los primeros de sus ocho hijos y también fallece a los cinco años de edad la primogénita.

Pero el capitán y su esposa también prohijaron a dos niños de raza negra, Emseida (bautizada María Jesús) y Bibí (bautizado José), a quienes los mercaderes vendían como esclavos en La Agüera y por los que pagaron el precio para hacerlos libres, siendo acogidos en el seno familiar y educados al igual que todos sus hermanos. Durante los años de 1933 en un coche descubierto asignado a la guarnición y único disponible, acompañado de un soldado mecánico y dos nativos como intérpretes, todos desarmados.

Recelo en Madrid veía por su relación y vinculación con el pueblo saharaui

Tras siete días rindieron viaje con éxito, habiendo sido acogidos favorablemente por todas las tribus visitadas que incluso les prestaron plena ayuda en los casos que la precisaron. Ello le valió el reconocimiento del Presidente del Consejo de Ministros, la concesión de la Cruz de Isabel La Católica, y también el nombramiento de Oficial de la Orden de Ouissam Alaouite Cherifien por el sultán de Marruecos.

Su proyecto más ambicioso planteaba el recorrido de La Agüera a Villa Bens (Cabo Juby) bordeando la frontera con la entonces colonia francesa de Mauritania, por Bir Ganduz, Tichla, y Smara, pues suponía atravesar todo el territorio de sur a norte llegando a la capital de la zona sur del Protectorado, casi 1.500 km. El viaje era bien considerado en la Comandancia de Las Palmas por lo que pidió permiso a la Península; pero ante la tardanza de la respuesta lo inició el 26 de febrero de 1935 en las mismas condiciones que el anterior. Resultando denegada la autorización por el recelo con que Madrid veía su relación y vinculación con el pueblo saharaui, se dio orden de interrupción del viaje.

Localizado por la Aviación, fue obligado a dirigirse a Villa Cisneros donde se le arresta el 13 de mayo, acusado de desobediencia y abandono de destino. Absuelto en Consejo de Guerra, quedó en situación de disponible forzoso en Las Palmas. Entre ambos viajes parece que el capitán Pérez llevó a cabo otro por ruta no precisada, del que el autor no ha encontrado más información.

En esa situación le sorprende la sublevación del 18 de julio de 1936 a la que no se adhiere por su honor y compromiso de haber jurado fidelidad a la República, desoyendo los intentos de muchos de sus compañeros de armas y amigos, quienes conocedores de su honestidad profesional y personal lo protegieron en la medida de sus posibilidades, en evitación de represalias. Así logran trasladar su destino al pueblo de Alajeró (isla de la Gomera), población absolutamente aislada tanto del resto del archipiélago como de las demás localidades de la isla, en donde permanece con su familia en condiciones asimilables a las de desterrado.

Hallándose en Alajeró, por orden de 12 de mayo de 1938 se dispone su pase a la situación de retirado por desafecto; pero otra de 7 de noviembre curiosamente le concede el haber pasivo mensual de 450 pesetas (…) por contar con más de 32 años de servicios, cuando en realidad solo tenía 39 de edad y 22 de servicios.

Finalizada la contienda intentó resolver su situación sin conseguirlo pese a los esfuerzos y ayuda de compañeros amigos, no saliendo absuelto en tres Tribunales de Honor siempre por un único voto adverso; de manera que desde 1942 vivió exiliado 20 años en Tánger, regresando después a Las Palmas. Su fallecimiento el 3 de mayo de 1965 marcó el final para este militar amante del Sáhara, y siempre orgulloso de su condición.

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