VISTO DESDE FUERA: Slava Ukraini

Gloria a Ucrania.
Están circulando por la red multitud de interpretaciones del himno nacional de Ucrania, realizadas por importantes intérpretes y orquestas. Les quiero invitar a sentarse, concentrar su mente en el sufrimiento de civiles y soldados, hombres y mujeres del valiente pueblo ucraniano y escuchar, entonces, una interpretación del himno. Yo lo hice y me vi invadido por sentimientos encontrados de admiración por su coraje, pena por su sufrimiento, esperanza para su futuro. Ojalá sea este último sentimiento el que me vuelva a invadir, a no mucho tardar.

Sanciones.
Ya citamos que la imposición de sanciones tiene generalmente casi nulo efecto a corto plazo, y que fracasan totalmente en muchos casos. El caso de Rusia obviamente no es el mismo de Cuba, aunque cada día sus gobiernos se parecen más.
Les copio, a continuación, unos muy interesantes párrafos que he recibido de un lector, referidos a mi trabajo del pasado domingo.

Opinión del lector
Completamente de acuerdo con que la historia de las sanciones no es muy prometedora. Aunque, en este caso, hay que preguntarse si la cantidad y totalidad de las sanciones tendrá un real impacto en su calidad. Como decía el mismo Stalin, “la cantidad tiene una cualidad propia”. Me imagino que el impacto real de las sanciones solo se verá cuando la ilusión colectiva del pueblo ruso – aquella que piensa que esto no es más que otro badén en la larga y difícil historia de Rusia – finalmente se derrumbe. Cuando eso suceda, el cambio en la opinión popular rusa será rápida y violenta. La «opinión popular» es inherentemente volátil cuando el simple hecho de tener una opinión es peligroso, mucho menos una pública. Una casa de papel.
Las sanciones también prometen otro beneficio al Oeste, particularmente a Estados Unidos. Biden fuertemente desea recuperar el estatus y prestigio de Estados Unidos en el escenario global; «American diplomacy matters.» Tiene la oportunidad de plantarse firmemente como la vanguardia occidental. Claro, esto es un beneficio psicológico, ante todo, pero no se puede subestimar su valor, y su potencial de rendir frutos en el futuro.

Tomar riesgos ahora o lamentarlo después
La relativa prudencia con que se está proporcionando ayuda a Ucrania, podría sugerir que la subsistencia de Ucrania como país independiente se considera importante para la OTAN y la UE, pero no tanto como para aceptar el posible “farol nuclear” de Putin, su amenaza del uso de armas nucleares, y entrar decididamente en el conflicto hasta regresar a la situación anterior a la iniciación de este y quizás obligar a Rusia a pagar indemnizaciones.
Puede que nos encontremos ahora con el mismo esquema mental existente al principio de la Segunda Guerra Mundial: ya parará Hitler con lo conseguido hasta ahora. Las declaraciones de muchos de los políticos rusos de mayor nivel no invitan a aceptar ese razonamiento, como tampoco se debió aceptar en 1.939
Países nórdicos no miembros de la OTAN y con tradición pacifista, como Suecia y Finlandia, ya se han visto amenazados por si cometen el “pecado capital” de tratar de unirse a la OTAN y defenderse así del aventurismo ruso. También se ven permanentemente amenazadas las repúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania, con sobrevuelos de aviones rusos en su espacio aéreo. El embajador de Rusia en Bosnia y Herzegovina también ha amenazado recientemente al país, caso de que decida entrar en la OTAN. Y todos los países fronterizos con Rusia, antiguamente bajo la esfera de influencia rusa y que son ahora miembros de la OTAN, se siente también amenazados.

Putin
Putin ha afirmado que los rusos que se oponen a la invasión de Ucrania son «escoria y traidores», y que por lo tanto hay que deshacerse de ellos mediante una “una auto purificación natural y necesaria». También afirma que los que se oponentes en el extranjero tienen como objetivo “la destrucción de Rusia».
Parece que, en la mente de Putin, como en la de la mayor parte de los dictadores, Rusia y él son la misma cosa y que su sagrada misión es la reconstrucción del imperio ruso, de la Unión Soviética. Para ello debe especialmente evitar que entren en la OTAN los países de su antiguo entorno y tampoco sus “vecinos” que todavía no lo han hecho.
En lograr ese propósito ha invertido todo su capital político, por lo que un fallo en conseguirlo tendría severas repercusiones para él, política y personalmente.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas
Una pregunta que surge con frecuencia es por qué Naciones Unidas no hace nada para tratar de parar la guerra en Ucrania. Para contestarla es preciso explicar someramente su composición y misiones.
En Naciones Unidas existen dos organismos, a diferente nivel y con diferentes atribuciones, El Consejo de Seguridad y la Asamblea General. El Consejo de Seguridad tiene, en virtud de la Carta de las Naciones Unidas, la responsabilidad principal del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Hasta aquí todo parece correcto.
Pero el Consejo está compuesto por cinco miembros permanentes y cinco no permanentes. Tan solo los cinco permanentes -Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia- tienen el derecho de vetar cualquier resolución compulsoria de Naciones Unidas, por lo que en la práctica es casi siempre incapaz de tomar decisiones que deban ser admitidas por los Estados Miembros de Naciones Unidas, como ha sido ahora en el caso en Ucrania.
En la Asamblea General están todos los estados miembros, pero carecen del poder para tomar decisiones. Si queremos ser hirientes pero ciertos, hablar y poco más.
Lo único parcialmente útil en este caso, mediante el voto de la Asamblea General, fue la posibilidad de dejar en claro quien apoyaba a Rusia y quien se abstenía. Los países que apoyaron a Rusia fueron Bielorrusia, Siria, Corea del Norte y Eritrea. Entre los 35 países que se abstuvieron citar a los latinoamericanos: Bolivia, Cuba, El Salvador y Nicaragua. No votó Venezuela.

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