Trabajar la prevención

Melilla ha sufrido esta semana las consecuencias de un fuerte temporal que se prolongó durante dos días. El primero, el lunes, el viento fue el protagonista temporal, levantando grandes olas que nos dejaron incomunicados por mar y por aire. La lluvia, que también hubo ese día, tomó las riendas del temporal el martes y provocó el caos en prácticamente toda la ciudad.
Es verdad que llovió mucho, más de 40 litros por metro cuadrado y, de ellos, casi la mitad en sólo una hora, entre las 10 y las 11 de la mañana. Pero tampoco fue una tromba repentina como otras veces hemos visto en Melilla, sino que, más bien, fue una lluvia copiosa durante mucho tiempo. Muchas calles de la ciudad se inundaron, y no sólo en el centro, sino también en diferentes barrios donde empiezan a mirar con temor el cielo cada vez que amenaza lluvia.
No podemos resignarnos a eso. Si es verdad que las bombas de achique funcionaron, como dijo el consejero de Medio Ambiente, los melillenses no queremos ni imaginar el desastre que hubiera sucedido si llegan a fallar. Si funcionaron, está claro que los medios de los que dispone Melilla para los días de lluvia son insuficientes.
Hace falta más inversión en buenos medios para poner fin, de una vez por todas, a las inundaciones. Y más prevención, como información a la ciudadanía y mantener en condiciones la red de pluviales, pues a la vista de todos está que las alcantarillas, en ocasiones, están taponadas por falta de limpieza.
Sobran los chistes y las ironías cuando tenemos una ciudad tan vulnerable a la lluvia, incluso cuando caen cuatro gotas. Si tentamos tanto a la suerte, algún día podríamos sufrir daños personales más allá de los cuantiosos materiales.

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