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Religión

Recuerdos Patronales ( y III)

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Migallón

Por la Real y Franciscana Congregación de Nuestra Señora de la Victoria

Seguimos con el año 1951; prácticamente a diario durante los festejos patronales en el periódico local se iba dando cuenta, como ya se ha apuntado, de lo que acontecía en la iglesia de la Purísima Concepción durante la celebración del Novenario:
“Último día del solemne novenario a la Santísima Virgen de la Victoria
Siguiendo tradicional costumbre, miles de files besaron el pie de la milagrosa imagen de la Virgen de la Victoria.- En el sermón último de la novena el Padre Salvador de Rafelbuñol exalta la devoción a la Virgen.
Terminaron ayer los cultos del novenario en honor de la Virgen de la Victoria en el Santuario del Pueblo que custodian los RR.PP. Capuchinos y puede decir que acudieron millares de fieles, pues el templo era insuficiente en su totalidad para albergar tantas almas amantes de la Virgen.
El insigne misionero Capuchino R.P. Salvador de Rafelbuñol, que tan gratos recuerdos dejará en la memoria de cuantos han tenido la dicha de escucharlo en esta novena tan popular y edificante, usó de la palabra para con ella y a estilo de su proverbial oratoria misionera de tocar los corazones haciéndolos sensible al acercamiento espiritual del buen cristiano, desarrolló el tema final de una inspiradísima exaltación a la Virgen Santísima, diciendo entre otras muchísimas frases que el amor a la Virgen es medio de perseverancia final y que Ella tiene todo el poder del Padre la Sabiduría del Hijo y el Amor del Espíritu Santo.
Y en un elogioso comentario hace llegar el ánimo de los miles de oyentes el valimiento extraordinario de María para con Dios y los hombres como Medianera Universal de todas las gracias.
Finalmente asegura con demostraciones razonadas que la devoción a la Virgen es prenda segura de salvación. Tomando como en días anteriores al Crucificado que lleva en su pecho de misionero pide a todos que digan con él ¡Viva Cristo Rey, Señor dadnos la Paz! que es unánimemente repetido con emocionante ardor por los oyentes que arrodillados presentaban un cuadro altamente piadoso.
Reza tres Avemarías a la Virgen, pidiéndole victoria y paz para todos, con un viva a la Patrona de Melilla que el público contesta entusiasmado.
Después de la bendición con el Santísimo y tras el canto de la salve solemne, los miles de fieles subieron al camarín de la Virgen besando cada uno los benditos pies de la celestial Patrona.
Hubo numerosas imposiciones de insignias a los nuevos congregantes de la Virgen mientras se cantaba el himno popular a la Victoria.”
Con un gran titular: “Hoy, festividad de Ntra. Sra. de la Victoria Excelsa Patrona de Melilla” acompañado de una fotografía de la Virgen, se anunciaba a todos los melillenses la celebración del día más importante para todos:
“De nuevo, nuestra Valerosa, Humanitaria y Muy Caritativa ciudad, viste sus mejores galas en día tan señalado como el de hoy, unido al fervor piadoso de su más acendrado amor hacia la amantísima Patrona, en expresión elevada de pleitesía filial.
Porque, Melilla, bastión adelantado del más puro sentido tradicional en lo religioso; Peñón de España en África; guardadora celosa de heróicas epopeyas, que un día dieron a la Historia patria, honra y honor con sabor de romancero clásico al estilo inconfundible de nuestras más preclaras glorias nacionales, sabe sentir el influjo poderoso de la Madre celestial en todos los momentos de su pasado y de su presente.
La Reina del cielo y de la tierra, la sacó triunfante de todos loa asedios y peligros a que fuera expuesta en fechas importantes de hechos guerreros que dicen del tesón y bizarría de una raza, cuya fortaleza de espíritu, siempre la encontró para salir airosa de difíciles empresas, en el favor de esta Virgencita buena, de cuyas gracias tan plena se encuentra en todos los momentos.
Razón de más para que Melilla, vendedora en constante batallar por la causa común de Dios y Patria, la proclamara- junto con su guarnición- como a su Protectora, bajo la bendita advocación de Santa María de la Victoria.
Así se explica cómo año tras año, va en aumento el calor vehemente de este pueblo melillense que en fecha tan señalada como la de hoy, presenta sus mejores galas en conjunción de alegres regocijos y unción reverente en honor de una Madre-Reina de todos los corazones. Porque la Imagen milagrosa de la Patrona llena todo el contenido de ardoroso amor- desde que fue proclamada como tal el 3 de Febrero de 1756, nuestro pueblo ha venido manifestando el deseo de su coronación canónica, que tuvo feliz realidad, en un venturoso día 13 de Junio de 1948, de inolvidable recordación.
María Santísima de la Victoria, recibe cada año de sus hijos melillenses, el tributo espontáneo de sus más tiernas carismas, cuando al bajar de la vieja Acrópolis- donde se guarda el preciado tesoro de su Imagen, que tantos recuerdos contiene, a través de los siglos, en continuadas invocaciones, traducidas en milagrosos portentos de amparo y custodia de sus moradores- bendice y sonríe placentera a los que hoy como ayer, nos sabemos acogidos bajo su manto protector.
Mucho, mucho debe Melilla a la Virgen de la Victoria, como queda evidenciado en lo espiritual, en los días vividos de la Gran Misión- en donde se obraron portentosas conversiones- que han dado origen a proclamarla como ciudad católica por excelencia; – en ocasiones pronunciadas por voces tan autorizadas como las de Apóstoles que nos misionaron- y esto que es un triunfo del cielo para bien de nuestras almas, lo debemos, como tantas y tantas gracias que la Virgen de la Victoria deja caer a manos llenas sobre todo nuestro pueblo y sus habitantes.
Hoy es día de jubiloso contento y de solemne recordación para Melilla, que una vez más, bajo los auspicios de su Patrona, sabe sentirse entre el ensueño y la poesía de sus tradicionales fiestas vocingleras y apasionadamente españolas, hija predilecta de tan celestial Señora.”

En el año que nos ocupa, como viene ocurriendo en estos últimos, no hubo procesión. El por qué era explicado así:
“Debido a la inseguridad del tiempo y cuando ya estaba a punto de salir se suspendió la solemne procesión de la bendita imagen de nuestra milagrosa Patrona la Santísima Virgen de la Victoria.
Sin duda laguna como ya apuntábamos en nuestra información de ayer hubiera constituido un resonante éxito, pues la afluencia de miles de personas en los alrededores de la Capilla Castrense y lugares por donde había de pasar la procesión se encontraban totalmente invadida de personas ansiosas de tributar el homenaje de nuestro pueblo hacia la Virgen a quien tanto se venera y ama en la ciudad.
La imagen fue trasladada desde su Santuario a la Capilla Castrense al mediodía de ayer en donde fue colocada en su valioso trono adornado artísticamente con profusión de flores que había de lucir costeadas por su Congregación y traídas exprofeso de Málaga para este acto procesional.
En las inmediaciones de la Capilla Castrense se encontraban dispuestos a acompañar a la Imagen celestial S.E. el Comandante General señor Jiménez que había de ostentar la representación de nuestro invicto Caudillo Generalísimo Franco, Caballero Mayor de esta popular Congregación y acompañándoles los Excmos. Generales y autoridades de la ciudad, así como el Ayuntamiento en pleno, bajo la presidencia del Ilmo. señor Alcalde señor García Sánchez, jefes de Cuerpos y representaciones civiles y militares; señoras y caballeros congregantes de la Virgen, Asociaciones religiosas de la ciudad y niños y niñas de los colegios.
Numerosas señoras y señoritas ataviadas con la clásica mantilla española se aprestaban a realzar sus encantos acompañando la Imagen de la Virgen cuya nota de color y belleza se ha visto defraudada pese a los buenos deseos de todos y que este años se hubiera visto incrementado con la presencia de la Camarera de Honor de la Virgen Excma. Sra. de Jiménez, Excma. Sra. de Pueyo e Ilma. Señora de García Sánchez acompañadas de las Camareras de la Patrona.
Bien sabe Dios y la Santísima Virgen de la Victoria que todos los deseos, tanto de las autoridades como del pueblo en general hubiera sido demostrar con este piadoso y solemne acto el entrañable amor y la más profunda veneración a la que es Protectora y Abogada de esta Melilla católica y buena, pero no ha podido ser así por esta fuerza mayor de los elementos.
No obstante al ser trasladada la Imagen milagrosa de regreso a su Santuario, una verdadera multitud de fieles devotos han tributado el homenaje de todos, llevándola en sencillo recorrido hasta su sede sin cesar de cantarle plegarias llenas de verdadera unción santa entremezclada con los vivas más entusiásticos salidos de todas las gargantas en unidad hermandad de respeto y entera veneración, que se sucedieron hasta dejarla nuevamente en su camarín de Reina y Madre.
Cantada la salve solemne se procedió por permiso del Rector del Santuario, ante la insistencia de los fieles que llenaban la iglesia a besar los sagrados pies de nuestra Virgen de la Victoria.”
Con el regreso de la Patrona a su Santuario finalizaban en aquel año de 1951 los cultos en su honor. Tristemente no pudieron procesionar a la Sagrada Imagen pero los fieles melillenses no escatimaron esfuerzos para mostrar a su Protectora el amor y devoción que por ella sentían.

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