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Igualdad

No hay bandera que tenga más significado de ser español que la bandera del arcoíris

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Bandera LGTBI
AMLEGA (Asociación Melillense de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales)

Más allá de los múltiples significados que puede tener el arcoíris en una bandera, no solo para la comundad lgtbiq+, que representa orgullo (dignidad) y diversidad, está el significado que como movimiento social ha terminado representando, que no es otro que la lucha por los derechos humanos, por la libertad, la igualdad y la justicia social.

El movimiento lgtbiq+ lleva 52 años luchando por los derechos de un colectivo que ha sufrido violencia y discriminación durante siglos, basada en ideología patriarcal, aderezada de mitos religiosos y pseudociencia médica. En 2018, todo el colectivo dejó definitivamente de ser patologizado cuando la OMS dejó de considerar la transexualidad una enfermedad mental.

No vamos a detenernos en todos los avances que ha logrado el colectivo, como el del matrimonio igualitario, que en algunos países como el nuestro ha cambiado en muy poco tiempo la faz machista y discriminatoria de una sociedad marcada por el franquismo y unas leyes que penaron la homosexualidad hasta bien entrado la democracia constitucional.

A día de hoy el colectivo sigue pendiente de que se aprueben leyes antidiscriminación y de igualdad de trato, actualmente en trámite parlamentario, que permitan vivir la diversidad sexual y de género de forma segura y protegida,  avances que, a pesar de los tiempos, tienen mucha urgencia ante las tendencias políticas y las ideologías ultraconservadoras que vuelven a tener su voz y su peso institucional.

Con todo, parece que España y la Europa atlántica siguen representando ese oasis de libertad y derechos que empieza a estar en serio peligro en la Europa central y oriental con sus leyes antilgtbiq+. La Unión Europea ya ve con preocupación la deriva anti derechos humanos de países como Hungría y Polonia, países miembros en el punto de mira de las instituciones comunitarias, que tienen en el cumplimiento de los derechos humanos uno de los pilares fundamentales de la integración europea.  

Más allá de Europa, el panorama de los derechos lgtbiq+ en el mundo presenta aún más oscuros que claros; un tercio de países en el mundo siguen penando la homosexualidad y la transexualidad por ley, 10 de ellos con penas de condena a muerte. Tan solo 30 países permiten casarse a parejas del mismo sexo y una decena tiene legislación antidiscriminación específica.

Viendo el mapa de los derechos lgtbiq+, España, por su situación en la Europa mediterránea, frontera con un país como Marruecos, uno de los 70 países que aún condenan la homosexualidad y la transexualidad, es una de las sociedades que puede sacar pecho y sentirse orgullosa del cumplimiento de derechos humanos. Con la nueva legislación antidiscriminación que acaba de aprobar el Gobierno, volveremos a convertirnos en la vanguardia de los derechos lgtbiq+, posición que ganamos con la aprobación del matrimonio igualitario en 2005, y que en los últimos años habíamos perdido con los avances constitucionales y legislativos de otros países de nuestro entorno.

Melilla, desde ese año 2005, celebra el único Orgullo LGTBIQ+ de todo el Norte de África, y es conocido con ese sobrenombre en una región que concentra el mayor número de países y legislaciones que siguen condenando la homosexualidad y la transexualidad. En el Orgullo del Norte de África han participado activistas de estos países y los refugiados que huyen por orientación sexual e identidad de género.

Melilla es una isla de derechos humanos en un entorno difícil y extremista. Enarbolar el arcoíris en una ciudad como la nuestra representa sentirnos orgullosos de una nación que es la vanguardia de los derechos lgtbiq+, es uno de los principales motivos para sentirse orgulloso de ser español.

Sentirse orgulloso de ser español es una de las banderas que enarbolan grupos extremistas y de ultraderecha en nuestro país, y lo hacen como si fueran los únicos españoles que se sienten orgullosos de serlo. Pero hay colectivos como el nuestro al que se le va la vida en ello, porque solo hay que cruzar una frontera para que nuestros derechos fundamentales se vean degradados y nuestras existencias dejen de ser dignas, que es justo lo que pasaba en nuestro país hace tan solo 40 años con leyes franquistas como la de peligrosidad social.

De verdad que no entendemos que problema tiene Vox en que nuestra bandera ondee  en la Delegación de Gobierno, sin obviar que parte de sus argumentos se caen solos cuando no han puesto el mismo reparo al ondear banderas de otras minorías. El arcoíris es una bandera que nos recuerda que es un orgullo sentirnos españoles porque en esta tierra podemos ser nosotros mismos sin ser perseguidos y condenados.

Cuando la bandera del arcoíris ondea en la Delegación del Gobierno sentimos que vivimos en un país que protege nuestros derechos humanos y nos recuerda que hay otros países, como el vecino, donde es imposible vivir con dignidad siendo quienes somos. No hay bandera que tenga más significado de ser español que la bandera del arcoíris.

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