Impuestos en vez de libertad

La importancia del deporte ejercido en libertad es evidente. La Rueda del MELILLA HOY Premium del 19 de julio, con Pablo Martínez, Francisco Robles y Luisma Rincón como invitados, de la que publicamos un resumen el 20 de julio, sigue pudiéndose oír, completa, en nuestro digital MELILLA HOY Premium, al que una vez más animo a suscribirse a los melillenses, apoyando y participando en un medio de comunicación como el nuestro, que lleva ya más de 37 años luchando por una MELILLA mejor, algo para lo que es imprescindible que los melillenses colaboren, algo necesario para salvar a esta MELILLA que se halla en evidente peligro.


Reoyendo y releyendo nuestro MELILLA HOY Premium, me reconfirmo en que el deporte ejercido en libertad es muy importante en las sociedades modernas y en algunos casos, como el de nuestra Melilla, es especialmente importante -por conservación de las tradiciones, aprovechamiento de los recursos existentes y por necesidades del futuro- que el deporte base se desarrolle, en libertad, más y mejor.
“En la ciudad faltan instalaciones deportivas, pero muchas veces los políticos no son conscientes de lo rentable que es invertir en el deporte”, afirmó en la Rueda del MELILLA HOY Pablo Martínez. “El deporte en Melilla debe cambiar radicalmente y buscar recursos propios”, dije yo. Por ejemplo, que la Administración aliente y apoye la creación de un club deportivo y lúdico con gestión absolutamente privada, como el Club Marítimo, por citar el ejemplo más próximo y aplicable. “El deporte base siempre ha estado relegado”, dijo Francisco Robles, que fue durante 11 años Consejero de Deportes de la CAM – y que fue considerado por los asistentes a la Rueda, nuestro jefe del área deportiva Antonio Calderay incluido, como el mejor consejero de Deportes de la historia melillense. “En Melilla se hace mucha política con el dinero público” y “los gestores deportivos, que trabajamos y nos arriesgamos mucho, que no cobramos, estamos locos”, dijo Luisma Rincón, con absoluta razón.


Si, como está ocurriendo, no utilizamos los recursos disponibles nos pasará, económicamente, como a Afganistán -el “Emirato Islámico de Afganistán”, como le denominan los talibanes- que es “un país que sigue sumido en la violencia y el subdesarrollo” (El País del miércoles). Por cierto, en Kabul, la capital de Afganistán, acaba de ser abatido Atman al Zawahiri, el que fuera lugarteniente de Bin Laden, que en su última alocución, difundida el pasado 14 de julio, mencionó la “usurpación” de Melilla y Ceuta por parte de España y la necesidad de incorporarlas a los emiratos islámicos. Afganistán y los Estados Unidos firmaron un acuerdo en el cual el primero se comprometía a no admitir terroristas en su territorio, pero, como era de esperar, los talibanes no cumplieron el acuerdo. Dos misiles Hellfire, unos proyectiles que no llevan explosivos pero matan con su velocidad y sus 6 cuchillas, cumplieron -21 años después de la destrucción de las Torres Gemelas, del ataque al Pentágono y de los trenes que explotaron en Madrid- la amenaza del presidente norteamericano de “no olvidar”. Pero los talibanes siguen dominando Afganistán, que, así, seguirá sumido en la violencia y el subdesarrollo extremo.


Los últimos datos económicos españoles -sin llegar al extremo de Afganistán, por supuesto- son muy malos. Más de 10.000 autónomos desaparecidos en el último mes y una inflación disparada- que es un impuesto indirecto más que castiga especialmente a los más pobres- son dos de los muchos signos de la catástrofe económica a la que el socialcomunismo nos conduce, inevitablemente.


Una excepción a la regla política, al buenismo impuesto e imperante: Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid -la más próspera de España- que escribió en Twitter, el miércoles: “Sánchez dice: España se apaga hasta que comience mi campaña electoral para ser solidarios con la UE. La respuesta es NO: reduzca 20.000 millones de gastos inútiles de sus 22 ministerios”. ¿Dice Ayuso lo mismo que piensa la mayoría de los españoles, yo incluido? Estoy convencido de que sí y alabo, por inusual, que un político en ejercicio se atreva a decir lo que piensa… y a hacerlo.


Las ideas políticas disparatadas no son exclusiva de Pedro Sánchez con esto último de apagar España y controlar nuestras vidas hasta que llegue el momento de votarle. Los disparates son frecuentes en la vida en general y en la vida política en particular. Leo el jueves, en nuestro MELILLA HOY Premium, que el consejero de Distritos, Juventud y Participación Ciudadana, Mohamed Ahmed Al Lal, ha anun­ciado la puesta en marcha de un plan piloto llama­do “Lanzadera”, para emplear a jóvenes de Melilla en Alemania. Creí que era una inocentada del Día de los Inocentes, pero comprobé que no era tal Día. La idea es tan enorme barbaridad económica y social que solo cabe la interpretación de que un partido político local intenta captar -con fondos públicos- votos por correo de los jóvenes melillenses que ya han emigrado a Alemania. Espero que tan disparatada idea no pase de la broma pesada y que los fondos públicos se dediquen a potenciar la creatividad empresarial en Melilla, eliminando impuestos y trabas burocráticas, facilitando la formación en las empresas, el empleo y el autoempleo.


Pero cuando creíamos que ya no es posible disparate público mayor, nos encontramos -tras conocer los catastróficos datos económicos y sociales de toda España y muy especialmente de Melilla- con las declaraciones de la eternamente sonriente (insisto en que se ríe de todos nosotros, pobres súbditos) delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, que ha señalado que “el Ejecutivo de Pedro Sánchez, al igual que hizo con la pandemia del covid, está protegiendo a la mayoría social de Meli­lla y de toda España”. Indigna tanto peloteo y tanta tomadura de pelo…. de aquella a quien pagamos nosotros (impuestos en vez de libertad), para mayor escarnio.

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