El último empujón a la Feria de Melilla

Con el verano escribiendo sus últimos capítulos, el regreso de los alumnos a las aulas y la Feria viviendo su último fin de semana, la ciudad está a dos días de recuperar la normalidad perdida por un periodo especial en el que la actividad de todo tipo disminuye, fundamentalmente por las vacaciones y las fiestas que ellas traen consigo.

Hasta que llegue el lunes 12 septiembre, aún tenemos 48 horas para disfrutar de una Feria que han cogido con muchas ganas muchos melillenses, después de dos ediciones en blanco por una epidemia que ha marcado la vida de todas nosotros, por sus restricciones, confinamientos y sobre todo por las cientos de personas que enfermaron de gravedad, entre ellas los cerca de 170 fallecidos con covid-19.
Por ello, esta Feria 2022 es especial porque al fin hemos dejado atrás las limitaciones que han marcado el devenir de la ciudad, desde que comenzó la crisis del coronavirus en marzo de 2020. No ha sido por tanto de extrañar la gran asistencia a las casetas para consumiciones de bebidas y raciones, a los conciertos como el de los 90, Cantajuegos o India Martínez, y a las actuaciones juveniles. Y qué decir de los toros, con casi un lleno total.
Pero sin duda, el remate a estas cuestiones positivas la representa, como decíamos ayer, la seguridad, al vivirse una de las ferias más tranquilas que se han conocido, sin incidentes dignos de mención. Quizá a ello ha contribuido la asistencia más reducida que se ha registrado debido a la imposibilidad de los nadorenses sin visado de poder cruzar la frontera.
Al respecto, las autoridades no han dudado en señalar que la Feria ha sido positiva, a pesar de celebrarse en un lugar como la Plaza Multifuncional, más frío y distante, pero sabiendo que ya nunca se volverá a un Parque Hernández de tan buenos recuerdos para una inmensa mayoría, donde vivieron allí sus mejores festejos, tras la desaparición continua de las distintas ferias de barrio que se organizaban en diferentes puntos de la ciudad.
No es de extrañar que muchos recuerden con nostalgia aquellas ferias que tenían lugar en el Parque Hernández porque esa sí era la verdadera Feria, pero el cuidado del medio ambiente hizo obligado el cambio de ubicación y con ello un perjuicio evidente a unos festejos que en la actual zona ha visto reducida su afluencia. Sin embargo, es el coste a una decisión acertada, por el bien de uno de los principales “pulmones” de Melilla: ese deterioro del parque no podíamos permitírnoslo.
Lo dicho, aprovechen estas dos jornadas que aún quedan de fiesta porque el lunes está a la vuelta de esquina y con ello el retorno a una normalidad rota durante este tiempo veraniego y vacacional.

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