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BALONCESTO - LIGA EBA

El Enrique Soler cae, como visitante, frente al Enerdrink Udea Algeciras

Javier Fernández pugna un balón durante el Enerdrink Udea Algeciras-CAM Enrique Soler de anoche
(Autor: Europa Sur)

El duelo entre dos de los gigantes de la Conferencia Sur de la Liga EBA se decantó del lado del Udea. El partido entre los algecireños y el CAM Enrique Soler de Melilla respondió a la expectación levantada, con unas gradas pobladas de espectadores. Tuvo baloncesto, conflicto, emoción, incluso un apagón, pero por encima de todo fue una batalla táctica reservada a los dos entrenadores que pueblan sus banquillos: Javi Malla y Javi Nieto, quien por cierto acabó muy descontento. El duelo entre dos de los gigantes de la Conferencia Sur de la Liga EBA se decantó del lado del Udea. El partido entre los algecireños y el CAM Enrique Soler de Melilla respondió a la expectación levantada, con unas gradas pobladas de espectadores. Tuvo baloncesto, conflicto, emoción, incluso un apagón, pero por encima de todo fue una batalla táctica reservada a los dos entrenadores que pueblan sus banquillos: Javi Malla y Javi Nieto, quien por cierto acabó muy descontento. Después de un intenso intercambio de golpes, una acción de pillería de Javi Fernández, que provocó una indiscutible falta en ataque, impidió que los árbitros diesen por buena la canasta de Jeremiah Davis que casi seguro hubiese forzado la prórroga.
El Udea da el primer paso, uno de los importantes, para poder alcanzar la final a cuatro de ascenso a LEB Plata. El equipo algecireño no sólo se apuntó el primer triunfo de la segunda fase, sino que lo hizo sobre un rival directo, directísimo.
Los locales salieron más enchufados a la pista y consiguieron disfrutar de una cierta renta a base de una gran defensa, pero los norteafricanos consiguieron irse al descanso un punto por encima. En el segundo cuarto, no solo creció la tensión por determinadas decisiones arbitrales, sino que el juego incluso tuvo que estar parado algunos minutos porque parte del alumbrado del pabellón no funcionó.
La tercera parte del choque fue la decisiva. El Udea volvió de la caseta con la lección aprendida. Exhibió su mejor defensa y con un Miki Ortega espectacular (18 puntos al término del encuentro) endosó al rival un parcial de 20-8 después de haber disfrutado de una renta incluso de quince puntos.
Pero Melilla es un gran equipo y no podía doblar la rodilla sin responder. Los visitantes, hasta entonces envueltos por el juego de los de casa, apelaron a su orgullo y consiguieron llegar vivos a la última jugada. Javi Fernández hizo su trabajo y tras un tiempo muerto sonó la bocina y del pabellón salió un rugido de alegría porque todos los presentes saben que esta victoria cuenta casi por dos.

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