86-73. El Melilla Baloncesto trunca su buena racha ante el Estudiantes

LOS DE RAFA SANZ, TRAS GANAR EL TIZONA, CAE A LA ZONA DE DESCENSO
Jugadores de baloncesto en acción durante un partido entre Melilla y Estudiantes.

El Club Melilla Baloncesto no pudo encadenar este miércoles su cuarta victoria consecutiva, tras verse superado por un Movistar Estudiantes con altibajos pero más eficaz y que acabó venciendo por un resultado de 86-73. Los madrileños arrancaban con un 7-0 de salida que obligaba al técnico Rafa Sanz a solicitar un tiempo muerto. El parón les sentó bien a los melillenses, que reaccionaron de la mano de la segunda unidad, que tuvo que entrar en acción un poco antes de lo habitual. Godspower convirtió dos triples y el duelo se equilibró algo más (9-6). Desde ese momento se produjo un intercambio de canastas, con un Sebas Aris muy acertado desde la línea de 6’75, consiguiendo los visitantes empatar el choque a 19. No obstante, los locales darían otro arreón para adjudicarse el primer asalto por 26-21.

El segundo acto comenzó con un Niang dominador bajo los aros. Dos mates suyos pusieron nuevamente a su equipo con siete puntos de ventaja que el conjunto melillense fue enjugando, poco a poco, gracias al trabajo de Hoover, Caicedo y Javi García. Precisamente una canasta de este último volvió a poner a su equipo a sólo dos puntos de diferencia. Posteriormente, Cristian Díaz situaría a los suyos aún más cerca en el luminoso (35-34). Hoover y McMullen devolverían la delantera al Melilla Baloncesto (35-38), aunque Garino, con tres tiros libres, dejó el marcador al intermedio en un emocionante 38-38.

Tras el paso por los vestuarios, parcial de 5-0 para el Movistar Estudiantes y tiempo muerto de Rafa Sanz, que esta vez no dio sus frutos porque el equipo madrileño se marchaba de ocho puntos (58-50). No obstante, los melillenses sobrevivieron gracias al acierto desde el 4.60, por lo que llegaron a los diez últimos minutos con muchas opciones de luchar por el triunfo (62-58). El periodo definitivo parecía equilibrado hasta que Granger anotó un triple de gancho sobre la bocina de los 24 segundos. Una jugada que encendió al público y dio alas al Estudiantes. Otro triple de Salín dejaba las cosas muy complicadas a los visitantes, a falta de cinco minutos. Pese a que detuvo el choque Rafa Sanz, Salin volvió a acertar desde fuera del arco (78-65) y el encuentro se rompió definitivamente. Granger controló los minutos finales ante la escasez de gasolina de un rival que nunca bajó los brazos (86-73).

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Carlos R.Busto

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