Navidad, Navidad, ¿dulce? Navidad.

Árbol de Navidad decorado en una plaza pública durante la Navidad

La Semana. MH, 22/12/2025

Por: J.B.

 

Nos acercamos, a pasos agigantados, a una nueva Navidad y a un nuevo año. Son unas fechas en las que, casi todos, sacamos lo mejor de nosotros mismos (o, al menos, lo intentamos). Son días en los que la crispación se atempera, en los que se recuerda a los que no están, a los amigos con los que tienes poco contacto, en resumen, son lo que debería ser siempre cada día de nuestra vida: momentos que se viven con intensidad, con la intención de ayudar a los demás y de disfrutar de que estamos vivos, de que tenemos amigos, de que tenemos un trabajo, de que tenemos pocas enfermedades y/o, lo más importante, de que tenemos cerca a personas que queremos y que nos quieren.

Pero la Navidad no es (como dice la famosa canción: “Navidad, Navidad, dulce Navidad…”) dulce para todos.

Pero la Navidad no es (como dice la famosa canción: “Navidad, Navidad, dulce Navidad…”) dulce para todos. Hay muchos que no llegan a final de mes (ahogados por tantos impuestos directos e indirectos), que sufren mientras ven como otros muchos, cercanos al gobierno, roban y se aprovechan de su posición para enriquecerse, que no encuentran una vivienda digna, que no pueden viajar o comer lo que les gustaría, que ven cómo les persigue Hacienda, que ven cómo unos individuos llamados okupas se apropian de su casa (con la aquiescencia del gobierno), que en muchos casos aún están pagando, que, en definitiva, no ven futuro.

No se puede ser plenamente feliz nunca, porque la vida es complicada, pero tampoco se puede ser medianamente feliz mientras otros (me refiero a los que quieren trabajar, no a los que quieren chupar del bote sin hacer nada) lo pasan tan mal. Sería bueno que nuestros políticos (de cualquier bando e ideología) se ocupasen más de nuestros problemas y menos del rédito electoral que sus acciones o inacciones provoquen. Esperemos que el espíritu de la Navidad les ayude a tomar otro camino, porque el actual (el de la gran mayoría) es el de aparentar que se hace para mantenerse en el poder.

Tampoco se puede ser medianamente feliz mientras otros (me refiero a los que quieren trabajar, no a los que quieren chupar del bote sin hacer nada) lo pasan tan mal.

Las cosas que deberían, sin dilación, hacer los políticos (los que ahora nos atormentan y/o los que, presumiblemente vendrán en breve cuando se bote a Pedrito) cuanto antes (no son medidas electoralistas, pero son necesarias y urgentes para sobrevivir y para ayudar a los que se quedan atrás):

  • Cambiar la Ley Electoral (actualmente valen más los votos de los catalanes o vascos que los del resto de españoles) para que España deje de depender de los nacionalistas.
  • Reducir el sector público a la mitad del actual (al menos). José Elías, conocido empresario español de éxito, ha declarado algo con lo que estoy totalmente de acuerdo y que es vital para que España deje de ser un país seudo comunista y vuelva a ser un país vivo y no subsidiado: «En este país sobran impuestos. Deberíamos dejar de mantener estructuras inútiles», “Si tuviéramos la valentía de limpiar la administración de parásitos y burócratas, los números cambiarían radicalmente»; Elías, con toda la razón, achaca la mala gestión del ente administrativo a todos aquellos puestos que, a su juicio, no aportan el valor que cobran y expone una serie de medidas que él (y yo) tomaría si tuviera el poder de hacerlo: «Podríamos subir el sueldo a los médicos y profesores que sí tienen vocación. Tendríamos un servicio público mucho más eficiente y rápido, dejaríamos de freír a impuestos a los ciudadanos para mantener estructuras inútiles”.
  • Liberalizar suelo perteneciente a Defensa para construir viviendas de bajo coste que reducirían los altos precios de venta y alquiler de las viviendas.
  • Reducir las cotizaciones de la empresas y trabajadores a la Seguridad Social (se trata de cambiar un método basado en exprimir a pocas empresas y trabajadores por un nuevo método en el que estos cotizan menos- pero el Estado recauda más-, lo que derivaría en que haya muchas más empresas y trabajadores).
  • Acabar con la mal llamada “sanidad gratuita” e implantar un copago para las rentas más altas (las bajas y medias podrían continuar sin pagar por los servicios- no confundir con que es “gratis”, ya que la pagamos todos con los múltiples impuestos directos e indirectos que nos hacen soportar una presión fiscal de cerca del 50%-).
  • Control estricto sobre la inmigración ilegal. Los inmigrantes son necesarios y bienvenidos siempre que vengan a trabajar.

 

Son 6 puntos aparentemente fáciles de abordar, pero no soy muy optimista de que se hagan “en esta vida o en la próxima (Gladiator)”. ¡A ver si el espíritu de la Navidad ilumina a nuestros políticos!

El PSOE y el gobierno sanchista no son los más indicados para pedir nada, ya que amparan y amparaban la corrupción sistemática en sus filas (supuesta y muy probablemente) y escondían y esconden (supuesta y muy probablemente) casos de explotación sexual y abusos.

Un mal augurio: La estridente y de desagradable tono de voz, Maria Jesús Montero (ministra de Hacienda y candidata del PSOE a la Junta de Andalucía), en un claro ejemplo de ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, ha propuesto a Juanma Moreno (presidente de la Junta de Andalucía-del PP) el presentar una moción de censura en Algeciras por los presuntos casos contra la libertad sexual (desmentidos por las supuestas víctimas) del alcalde (del PP) de la localidad gaditana. El PSOE y el gobierno sanchista no son los más indicados para pedir nada, ya que amparan y amparaban la corrupción sistemática en sus filas (supuesta y muy probablemente) y escondían y esconden (supuesta y muy probablemente) casos de explotación sexual y abusos. ¡No es muy navideño pedir lo que tú no das!

¡Feliz Navidad!”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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