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Un inmigrante hiere a un guardia civil con un garfio en un salto a la valla con siete entradas

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Salto a la valla Melilla

La Delegación del Gobierno destaca “la violencia” en este nuevo intento de entrada, que tuvo lugar sobre las 4.30 horas en la zona de Barrio Chino.- El agente sufrió una herida en la cara por la que tuvo que recibir varios puntos

Un guardia civil resultó ayer herido en la cara, donde tuvieron que darle varios puntos de sutura, al ser agredido con un garfio por uno de los 12 inmigrantes que intentaron saltar la valla de Melilla de madrugada. Finalmente fueron siete los que lograron acceder a la ciudad, según la Delegación del Gobierno, que destacó “la violencia” con la que se produjo el salto.

Fuentes de la institución gubernamental informaron de que uno de los inmigrantes agredió con un garfio a uno de los guardias civiles que estaban desplegados en el perímetro fronterizo intentando evitar el salto a la valla.
En concreto, el inmigrante utilizó el garfio que llevaba para ayudarse en la escalada del perímetro fronterizo para acometer al agente a la altura del mentón.
El guardia civil necesitó intervención médica y varios puntos de sutura para cerrar la herida, “fruto de la violencia con la que se ha producido el salto”, indicó la fuente oficial.
La Delegación del Gobierno confirmó que el salto a la valla se produjo sobre las 4.30 horas de ayer por la zona próxima al paso fronterizo de Barrio Chino, zona por la que se aproximó desde la zona marroquí “un grupo reducido de subsaharianos”.

Dispositivo anti-intrusión
Ante esta situación, se desplegó el dispositivo anti-intrusión, formado por varias patrullas de la Guardia Civil, para tratar de evitar que los inmigrantes consiguieran acceder a territorio español. Las sirenas de los coches patrulla alertaron a los vecinos de la zona alta del Real en mitad de la noche.
Finalmente, a pesar del intento de contención del instituto armado y la colaboración de las fuerzas marroquíes, más de la mitad del grupo consiguió entrar a Melilla. En concreto, de los 12 subsaharianos que protagonizaron el salto a la valla, siete lograron su objetivo y se dirigieron al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde los vigilantes les dieron mascarillas y agua.
En su recorrido hasta el centro migratorio, a la carrera por el casco urbano, los subsaharianos mostraron su alegría con gritos de “boza” (victoria) y “free” (libre) y fueron desprendiéndose de algunas prendas que llevaban puestas, dejándolas tiradas en el suelo.
Como otras veces, los inmigrantes se ayudaron no solo de garfios, sino también de zapatillas con tornillos en sus suelas para escalar la valla, que aún llevaban cuando llegaron al CETI.
Los denominados peines invertidos que el Ministerio del Interior lleva varios meses instalando en la valla para sustituir la concertina no están instalados completamente en la zona donde se produjo el salto de ayer, uno de los tramos que ha sufrido mayor presión migratoria desde el pasado verano.

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