Un coladero de pateras

Melilla está viviendo un año de importante presión migratoria. Mientras la valla fronteriza ha registrado en los últimos meses los saltos más numerosos y con más víctimas de la historia de esta infraestructura de seguridad, en el mar el goteo de entradas se ha traducido en un aumento notable respecto a los dos años anteriores, tal y como reflejan los datos oficiales del Ministerio del Interior.
Salta a la vista con sólo mirar las estadísticas que cada 15 días publica el ministerio de Fernando Grande-Marlaska. El último, que llegaba hasta el 15 de agosto, señalaba un aumento del 8.900% en las entradas en comparación con el mismo periodo del año anterior, 2021. Un 8.900% más, ahí es nada. Y esto es así porque, mientras en 2022, hasta el 15 de agosto, habían entrado 89 inmigrantes por mar, en 2021 no lo había logrado ninguno a estas alturas del año.
La consecuencia de esta importante presión es que Melilla suma este año, cuando aún quedan por delante algo menos de tres meses y medio para que termine, más entradas clandestinas por vía marítima que la suma de las que hubo en los dos años anteriores.
Con la llegada de la última patera ayer, en la que venían tres inmigrantes a los que están buscando, el número total de inmigrantes llegados por mar a Melilla asciende a 92 en 233 días. En los 730 días anteriores, correspondientes a los años 2020 y 2021, fueron 90. La diferencia salta a la vista y la gran pregunta es por qué está pasando esto y si ésta va a ser la tónica habitual en la “nueva etapa” de las relaciones entre España y Marruecos firmada el pasado mes de abril en Rabat. ¿Por qué se cuelan tantas pateras, todas por el mismo sitio? La de ayer la vio un trabajador de la Ciudad Autónoma que estaba allí. ¿Es que están fallando nuestros sistemas de impermeabilización fronteriza? Son preguntas que todos nos hacemos y que el Gobierno haría bien en hacerse también, si es que quiere tapar este coladero.

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