Carta del Editor. MH, 15/7/2026
Enrique Bohórquez López-Dóriga
Lo políticamente correcto es no hablar, ni escribir, del fraude laboral en España, así que me pongo a escribir sobre ello y a resumir parte de lo que he leído estos últimos días. El mayor defecto del escenario político nacional -Melilla incluida- es la ausencia de coraje para emprender reformas estructurales en las materias de vedad importantes.
He leído que el absentismo laboral, por ejemplo, en España, entre los trabajadores por cuenta ajena – no entre los pobres y martirizados autónomos- duplica la media europea, con un coste anual de más de treinta mil millones de euros, la mitad pagada por la Seguridad Social y la otra mitad por los empresarios.
Tan ingenuo es sostener que todas las bajas son fraudulentas como que ninguna lo es. Lo que resulta demagógico e irresponsable es negar el problema para no tener que reformar nada. Aunque, tratándose de una clase política tan o más fraudulenta que quienes defraudan con las bajas, quizá no debería sorprendernos: entre bomberos no se pisan la manguera. (Juan Ramón Rallo, dice).
El mayor defecto del escenario político nacional -Melilla incluida- es la ausencia de coraje para emprender reformas estructurales en las materias de vedad importantes
Las tres circunstancias que han forzado a Berlín – los que tan bien gestionan- a recortar (el peso presupuestario de las pensiones, el agujero contributivo y el envejecimiento demográfico) se dan en España en mayor medida que en Alemania. Si el país más solvente de Europa ya está abriendo este camino, no nos engañemos: tarde o temprano también lo recorreremos nosotros (Ramón Rallo, también).“Ninguna economía puede aspirar a generar más riqueza si cada vez resulta más costoso producirla. Mientras el absentismo siga creciendo sin que nadie se atreva a analizar las causas que lo alimentan, España continuará perdiendo productividad, competitividad y capacidad para crear empleo y prosperidad” (nuestro Semanario QUEZ del domingo…con la foto de Pedro Sánchez y sus !22! ministros). No es solo el enorme absentismo lo que ahoga la enconomía y la prosperidad de todos los españoles -Sánchez y su enorme caterva de ministros excluidos de tales ahogos, por supuesto).“Cuando un médico que conceda una baja no imprescindible sea condenado a cuatro años de cárcel, con ingreso obligatorio, la economía española repuntará espectacular e inmediatamente. Si el próximo obrero al que descubramos con una baja fraudulenta corre la misma suerte, los sindicatos dejarán de ser un santuario para los depredadores del esfuerzo y la creatividad ajenos (Salvador Sostres, ABC del domingo pasado).
Ni siquiera el propósito de la neolengua (Orwell) comunista, según recuerda Roger Scruton, ha sido capaz de “proteger a la ideología del malintencionado ataque de lo real”. Tampoco lo consigue, en nuestra querida y maltratada España ese “a mí me manda el que más manda”, como dice Díaz, la tristemente famosa “fontanera” del PSOE sanchista.
Necesito airearme, así que recurro a leer a Francisco Gómez de Quevedo (1580-1645), que reconforta mucho. Ahí van cuatro perlas: “Todos los malos ministros son discípulos de la hija de Herodías: divierten a los reyes y príncipes con danzas y con fiestas, los distraen en convites y luego les piden la cabeza del justo”. “La riqueza se puede dejar cuando se quiere, la pobreza no. Aquélla pocas veces se quiere dejar; ésta, siempre permanece”. “Bueno es morir antes de desear morir”.
Voltaire no pensaba – sobre el dinero- de manera muy diferente: “Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciéndolo todo por dinero”. Como Zapatero, por ejemplo.
¡Menos leyenda negra y más España. Viva España y viva la libertad!
Necesitamos más España
Necesitamos más España, necesitamos más Marcelos Guyos. “Ni el desarrollo de Estados Unidos tiene que ver con la “herencia” que recibió de Gran Bretaña, ni el subdesarrollo de las repúblicas hispanoamericanas tiene que ver con la “herencia” que recibieron de España, sino con las políticas económicas adoptadas tras sus respectivas independencias”, escribe el gran Marcelo Gullo Omodeo, un argentino, gran hispanista, en uno de sus libros, “Lo que América le debe a España. El legado español en el Nuevo Mundo”.
Gullo es autor, también, de “Nada por lo que pedir perdón. La importancia del legado español frente a las atrocidades cometidas por los enemigos de España”. Resume Gullo: “Los pueblos que se extienden desde los Pirineos a Acapulco y desde California a Tierra del Fuego conforman en sustancia un solo pueblo, un único pueblo, aunque, como resultas de la leyenda negra, hayan perdido la conciencia de su unidad de destino”.
Fue inolvidable, por cierto, la conferencia de Marcelo en el Club Marítimo de Melilla, el 28 de octubre de 2023.
Cuando termino esta Carta todavía no se ha jugado las semifinal del Mundial que enfrenta a España y Francia. Por supuesto, quiero que España gane y creo que puede ganar. ¡Menos leyenda negra y más España. Viva España y viva la libertad!



