Siete millones mensuales para Marruecos por la inmigración

«Bruselas sube un 50% los fondos a Marruecos para controlar sus fronteras», era el titular principal con el que abría ayer su portada el diario El País. Y agregaba: “Marruecos recibirá más dinero que nunca de la Unión Europea para controlar sus fronteras. Bruselas ultima un paquete de al menos 500 millones de euros con los que se cubrirán parte de los gastos de Rabat contra la inmigración irregular”. El País, que citaba fuentes comunitarias, apuntaba en su información que la negociación no había sido sencilla porque Marruecos “mantuvo elevadas sus exigencias y Bruselas quería a cambio más compromisos”.
No sabemos, por lo tanto, si la cuantía que el país vecino pedía superaba esos 500 millones que finalmente recibirá para el periodo 2021-2027, es decir, seis años, a razón de más de 83 millones de euros cada uno. O lo que es lo mismo, casi 7 millones de euros al mes.
Todo ello, después de que el control migratorio de Marruecos haya sido en los últimos años bastante menos efectivo que en los anteriores, a juzgar por los hechos: Melilla ha vivido este año los saltos a la valla más multitudinarios de su historia, y también el más trágico el pasado 24 de junio, del que todavía no se ha esclarecido toda la información.
Ni siquiera sabemos cuántos inmigrantes murieron en el lado marroquí de la valla. Rabat dice oficialmente que 23. Las diferentes oenegés dicen que esa cifra se queda muy corta. AMDH Nador dijo desde el principio que fueron 37 y aún sigue buscando desaparecidos, casi dos meses después del salto a la valla. Caminando Fronteras, en su último informe de hace escasos días, situó el número de víctimas mortales en 70.
Otra prueba de la más que mejorable labor fronteriza de Marruecos son los hechos de mayo del año pasado en la frontera de Ceuta, que en menor medida también se reprodujeron en Melilla. Todo el mundo sospecha que fue una acción urdida por las autoridades alauitas desde un punto de vista político, pero si no queremos pensar mal y atendemos a la vigilancia fronteriza, parece, de nuevo, que su eficacia brilla por su ausencia si tenemos en cuenta que entraron de manera irregular a Ceuta entre 8.000 y 10.000 inmigrantes.
Pese a estos lamentables datos tanto en Melilla como en Ceuta y los que se están dando en Canarias con goteos incesantes de pateras, y el enorme dolor que aún causan las imágenes de cuerpos inertes e inmóviles de inmigrantes apilados en el lado marroquí de nuestra valla, Marruecos ha sido premiada por Europa con 500 millones de euros. Todo ello, cuando el país vecino aún mantiene cerrada la aduana de Melilla en 2018, que si bien no es un tema migratorio, también supuso una agresión a una frontera europea. Que a nadie le extrañe si, con hechos como estos, cada vez está más extendida la sospecha del uso del drama de la inmigración como un negocio y un chantaje por parte de Marruecos.

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