Mosquiteros: Los aliados del norte

Imagen de un mosquitero común
Imagen de un mosquitero común

Por Manuel Tapia, miembro de la Sociedad de Estudios Biológicos Iberoafricanos y responsable del área de conservación de la naturaleza de Guelaya-Ecologistas en Acción Melilla

Mosquiteros y mosquitos

Los mosquiteros son unos pequeños pajarillos que podemos observar aún con relativa facilidad en las zonas ajardinadas de la periferia de la ciudad e incluso en los parques y setos del casco urbano de Melilla, especialmente en invierno. Su nombre indica de forma clara sus preferencias alimentarias, y nos pone sobre aviso de la gran labor de control que ejercen estas pequeñas aves sobre unos insectos especialmente perjudiciales para el hombre, las moscas y mosquitos. Efectivamente, la relación de la abundancia de esta especie con nuestro bienestar es en este caso visible y evidente, y no es indirecta, pues sus presas son a la vez nuestros enemigos más molestos.

Pequeñas diferencias, grandes semejanzas

Los mosquiteros que residen de forma estable en la ciudad son mosquiteros comunes (Phylloscopus collybita). Sin embargo, durante los pasos migratorios se pueden observar muchas otras especies de mosquiteros, algunas de las cuales descansan en nuestros jardines y campos durante algunas semanas. Estos mosquiteros vienen de latitudes más frías, y en los meses invernales muchos cruzan el estrecho para pasar el invierno en África. Es el momento de observar otras especies de mosquiteros y compararlas con los de aquí, pues una característica del género Phylloscopus, el que engloba todas las especies de mosquiteros del viejo mundo, es que todas ellas tienen un gran parecido entre sí, hasta el punto de que muchas se han ido descubriendo a lo largo del tiempo gracias a los naturalistas que las observaban, sobre todo en los anillamientos, que han permitido ir descubriendo diferencias entre ellas. Estas diferencias pueden ser morfológicas, como la intensidad del color del plumaje en general o en zonas localizadas, o en el canto, que se ha convertido en una de las características más importantes a la hora de determinar las diferentes especies de mosquiteros que existen.

Silbadores y musicales

 Los nombres de las especies más conocidas nos dan una pista de cuán importante es el tipo de canto que emiten para distinguirlos del resto de sus congéneres. Así, durante las pocas semanas que paran en la ciudad podemos observar al mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix) o al mosquitero musical (Phylloscopus trochilus). Es cierto que en el caso del mosquitero silbador hay otra característica que lo distingue claramente de los demás, que es el plumaje de un amarillo intenso por el buche y de un verde más lustroso por el dorso, e incluso la mancha ciliar (la “ceja”) que es claramente más larga, pero su canto es muy peculiar. Con lo discretos y nerviosos que son los mosquiteros en general mientras se encuentran entre el follaje buscando insectos, al final la mejor forma de saber qué es lo que tenemos delante es escuchándolo. En el caso del mosquitero musical, escuchar su canto es casi lo único que nos puede ayudar a distinguirlo de nuestro mosquitero común, pues las diferencias morfológicas son nimias, y a su vez poco determinantes, y es muy difícil que se paren el tiempo suficiente para descubrirlas. 

Comunes e ibéricos

Otras de las especies que nos visitan en los pasos migratorios, el mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus), tiene un canto muy similar al del común, así que el poco tiempo que están entre nosotros muy difícilmente los distinguiremos de los nuestros si no les prestamos toda nuestra atención. De hecho, hace poco que se ha separado esta especie del común, pues hasta ahora se consideraban la misma. Las diferencias en la intensidad del plumaje de ciertas zonas, unido al hecho de que estos mosquiteros migran y los comunes no, despertaron las sospechas de muchos expertos de que se trataba de dos especies diferentes. En la actualidad es posible determinar la diferencia genética entre dos especies por medio del análisis del ADN mitocondrial, y en el caso del mosquitero ibérico se han confirmado las dudas de los expertos. Determinar, pues, a qué especie pertenece un mosquitero mientras lo observamos en invierno puede ser un reto fantástico para un naturalista, pero la labor que realiza cualquiera de estas especies es impagable en todos los casos para los ciudadanos.

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