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La Semana

La subida de la luz y los viajes y vacaciones de Sánchez.

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Pedro Sánchez en el Falcon

Decía Sandro Pertini (socialista como nuestro presidente “viajero” Sánchez), el presidente más querido por los italianos, que cuando se ocupa un cargo público “hay que ser extremadamente prudente y cauto en el uso de los recursos públicos de los que se pueda disponer”. Y él mismo era un claro ejemplo: Toda su vida vivió en un pequeño apartamento en Roma, frente a la Fontana de Trevi, y jamás en la residencia oficial que le hubiera correspondido como jefe de Estado.

Pedro Sánchez, desde el primer día que durmió en la Moncloa, ha usado y abusado de las prerrogativas del cargo a cuenta del erario público, sin sensibilidad ni miramientos por el gasto originado.

Algunos ejemplos: Numerosos viajes de Estado con su esposa (cuyos gastos también hemos pagado todos los españoles), que no es primera dama ni ejerce trabajo alguno para nuestro país; Desplazamiento a Valladolid en el avión presidencial (pudiendo haber usado el AVE); Viaje en el Falcon a un concierto de rock, viaje a la boda de un cuñado, etc.

Por si lo anterior fuera poco, este año, las vacaciones del presidente Sánchez se dividieron en dos partes en residencias del Estadoprimero en La Mareta, en Lanzarote, en el palacio que Husein de Jordania regaló al Rey Juan Carlos. La segunda parte de sus vacacionesSánchez se acomodó en el Palacio de las Marismillas, en el Parque Natural de Doñana. O sea, veraneo gratis y a costa del erario público.

Antes de la llegada de Sánchez a Lanzarote, La Mareta fue objeto de diversas obras de mejora, incluida la ampliación del muro que separa la residencia y el jardín de La Mareta, es decir, más gastos.

El profuso uso de los medios públicos, especialmente aviones y helicópteros para su traslado, no siempre justificado por la causa que lo provoca, ha sido una constante en el caso del presidente, quien no ha reparado en ocasionar elevados gastos a costa de los contribuyentes españoles

Cada hora de vuelo del Falcon cuesta a los españoles 2.000 euros y 6.000 si es en Airbus. A eso hay que añadir los costos de manutención, alojamiento y dietas del personal si pernocta fuera de sus bases, siempre en los mejores hoteles. Y aparte, el despliegue de medios de transporte terrestre y el despliegue de escolta y guardia civil, en ocasiones para recorrer unos pocos kilómetros.

Todo el dispendio sin medida de Sánchez choca con las constantes subidas de impuestos y con el acogotamiento económico que estamos sufriendo todos los españoles, que tiene como último capítulo la constante subida de la luz. El presidente y sus adláteres/ministros no saben qué hacer para no tener que bajar los impuestos que nos cobra el Estado en la factura de la luz y que (con las últimas subidas) le ha supuesto, al Estado, un incremento de 1.000 millones en la recaudación. Dicen que van a detraer beneficios a las eléctricas, cosa poco probable y cuya legalidad es más que dudosa, pero siguen sin decirnos cómo nos van a bajar la factura de la luz.

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