Llegué como quien dice a la luminosa Alhucemas a uña de caballo para encima y por un quítame allá esas pajas cambiar, después de tantos años, de hotel. “Misimuskin” (no pasa nada). Menos mal que la inauguración se retrasó una hora, lo que me dio margen para acicalarme sobre la marcha y en compañía de […]