Los taxistas melillenses decidían celebrar una asamblea general para delimitar las medidas de presión encaminadas a la resolución del problema del intrusismo en el sector. Los representantes del gremio habían solicitado en múltiples ocasiones ayuda a las autoridades gubernativas y municipales para controlar y erradicar la competencia desleal de los taxis piratas, sin conseguir ningún resultado positivo. Por ese motivo se veían obligados a poner en marcha las movilizaciones que considerasen oportunas a partir del mes de marzo.
El Partido Nacionalista de Melilla (PNM), tenía previsto celebrar su segundo congreso local para quitarse el sambenito de ser un partido racista y extremista, pero sí que dejaron patente que era una formación nacionalista que defendía los intereses de todos los melillenses sin importar su raza.
Hace 25 años
22 de febrero de 1991
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