Vergonzoso final de la U.D. Melilla en casa (2-4)

Jugadores de la U.D. Melilla tras una derrota en el estadio

La U.D. Melilla firmó este domingo una despedida tan dolorosa como lamentable ante su afición, cayendo por 2-4 frente al Linares Deportivo en el Estadio Álvarez Claro, en un encuentro marcado por el ambiente de crispación tras el descenso matemático consumado la pasada jornada en Huelva. El pitido final vino acompañado de protestas desde la grada, con gritos de “fuera” dirigidos a un equipo que no ha estado a la altura en toda la temporada y menos en el último partido como local de una campaña lamentable y vergonzosa, mientras que el Linares Deportivo certificó de forma matemática su permanencia precisamente en Melilla.

El conjunto azulino volvió a mostrar una imagen muy alejada de la exigencia competitiva, siendo superado desde los primeros compases por un rival que aprovechó las enormes facilidades defensivas. La sensación de fragilidad fue constante, con un equipo sin orden ni intensidad, aunque solo algunas acciones aisladas evitaron un marcador aún más abultado.

El Linares entró enchufado al partido y, tras dos serios avisos bien resueltos por el debutante Óscar, logró adelantarse en el minuto 14, después de una gran jugada de Velázquez que ganó en velocidad a Quindimil y asistió a Manny para que marcara a placer.

No obstante, el Melilla reaccionó en el minuto 29 con una gran acción individual de Sola, que se deshizo de su marcador y firmó un auténtico golazo para empatar el encuentro, confirmando que su irrupción fue una de las pocas notas positivas de la tarde, resultando incomprensible su escasa participación desde su llegada en el mercado de invierno.

Sin embargo, a seis minutos del descanso, Diego Talaverón volvió a poner por delante al conjunto visitante con un potente lanzamiento de falta raso que superó a una barrera mal colocada (1-2).

En la segunda mitad, el Linares volvió a golpear, de nuevo a balón parado, con un remate de cabeza de Aranda tras otra acción a balón parado en el minuto 58, ampliando la ventaja visitante como consecuencia de una falta infantil de Pelón.

Aun así, el Melilla logró meterse en el partido en el 76’, tras otra gran jugada de Sola, que asistió a Chavarría para el 2-3. Pero cuando parecía que los locales podían optar al empate, Velázquez, a cuatro minutos del final, sentenció el choque para el Linares con una gran carrera desde el centro del campo que no pudo ser frenada por la defensa melillense, batiendo a Óscar para establecer el definitivo 2-4.

En medio del desorden general, lo poco rescatable llegó a nivel individual. Sola firmó un gran encuentro, siendo de los pocos que aportó criterio y competitividad, e incluso protagonizó la acción del gol melillense, mientras que el joven guardameta melillense Óscar debutó dejando buenas paradas, demostrando personalidad pese al complicado contexto. El partido, sin embargo, fue un reflejo de toda la temporada, el de un equipo sin garra y sin calidad. El Linares, con mayor solidez y ambición, aprovechó cada error para llevarse una victoria merecida ante un Melilla que volvió a evidenciar todas sus carencias.

La derrota no hizo más que agravar la sensación de decepción de una afición que despidió al equipo con enfado, tras una campaña calificada como vergonzosa y marcada por una nefasta gestión deportiva del club, que ha terminado por condenar al equipo al descenso y poner fin a cuatro décadas de historia de la U.D. Melilla en categorías nacionales, desde la extinta Segunda B hasta la actual Segunda Federación.

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Antonio Calderay

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