No pretendemos alarmar desde estas líneas, pero sí exponer que esta concentración de hechos graves necesita una respuesta por parte de nuestras autoridades. Los cuerpos de seguridad están haciendo un gran esfuerzo, ya que todos estos casos se han saldado con detenciones. Pero hace falta una acción contundente porque hay una evidente sensación de inseguridad, que aunque pueda ser subjetiva, está claramente justificada con tantos sucesos de gravedad en tan pocos días Melilla lleva ya unos días viviendo de sobresalto en sobresalto. Prácticamente no hay jornada desde hace un tiempo que no ocurra un suceso grave, de los que causan inquietud entre la población. Haciendo un repaso a lo más reciente, esta semana empezó con un robo en el que dos individuos tiraron a una mujer por el puente de Las Palmeras para arrebatarle los dos móviles que llevaba encima. Esa tarde, la Policía Local detuvo a un hombre que bajó de su casa armado con un cuchillo y amenazó a varios jóvenes. Ya por la noche, un menor extranjero rompió la tranquilidad de quienes disfrutaban de un helado en el centro amenazándolos con una botella de cristal rota que logró tras volcar a gritos y fuera de sí un contenedor de reciclaje. Y unas horas después, en la madrugada del martes, un hombre asaltó a un adolescente que entraba en el portal de su casa, en General Astilleros, al que terminó clavándole un destornillador en un ojo.
El último sobresalto lo adelantó MELILLA HOY en su edición de ayer, con los dos intentos de agresión sexual que se produjeron el miércoles, separados por un espacio de 20 horas en el Hipódromo y el Paseo Marítimo. Terminaron arrestados cinco individuos que no llegaron a culminar sus pretensiones con las tres víctimas, mujeres de entre 20 y 35 años residentes en la ciudad.
Esta sucesión de hechos graves se concentraron en la primera mitad de esta semana, pero por desgracia hemos asistido recientemente a otros, como el asesinato de Karla Belén, la mujer que perdió la vida, supuestamente, a manos de su expareja en la Hípica el 10 de julio, o la doble agresión con arma blanca en el rostro que sufrió poco después un menor extranjero no acompañado en las escolleras en dos días consecutivos.
No pretendemos alarmar desde estas líneas, pero sí exponer que esta concentración de hechos graves necesita una respuesta por parte de nuestras autoridades. Los cuerpos de seguridad están haciendo un gran esfuerzo, ya que todos estos casos se han saldado con detenciones. Pero hace falta una acción contundente porque hay una evidente sensación de inseguridad, que aunque pueda ser subjetiva, está claramente justificada con tantos sucesos de gravedad en tan pocos días. Unos sucesos que, como se ve, están conllevando una escalada de la violencia por parte de quienes los provocan, y lógicamente, eso también hace que quienes se defienden lo hagan con una mayor dureza. Fue lo que pasó en el suceso del edificio de General Astilleros, donde la Policía y la Guardia Civil tuvieron que contener a los vecinos por su indignación por lo ocurrido.
El lunes, antes de que ocurrieran todos los sucesos de esta semana, el PSOE pedía una reunión de la Junta Local de Seguridad y la adopción de medidas urgentes para acabar con la inseguridad. Quizá sí sea necesario, al menos para calmar a la población de Melilla, que no quiere vivir en un estado de permanente sobresalto, sino poder disfrutar tranquilamente de su ciudad, aunque sea un reto difícil y los cuerpos de seguridad estén haciendo un buen trabajo. En otras palabras, no queremos que Melilla se nos vaya de las manos.



