Nunca en la historia democrática melillense la visita de un político a la ciudad había provocado una acogida tan entusiasta, multitudinaria y hasta apasionada. José María Aznar, presidente nacional del PP, consiguió que, en algunos momentos, se rozara el delirio entre sus seguidores, entre los que podía distinguirse a gente de toda edad y condición. El pabellón deportivo Lázaro Fernández se mostró insuficiente para albergar a todas las personas que, a pesar del horario, pugnaban por ver y oír a quien se presumía futuro presidente del Gobierno. El presidente nacional del PP señaló que su compromiso con Melilla era el de regresar, y preferiblemente, como presidente del Gobierno de la Nación. "Volveré, naturalmente, volveré. Podrá fallar el tiempo y podrán fallar los aviones, pero yo no fallaré".
Hace 20 años
24 de mayo de 1995
Más información
¿Todavía no eres Premium?
Disfruta de todas las ventajas de ser Premium por 1 €



