Carta del Editor.MH, 28/12/2025
Enrique Bohórquez López-Dóriga
En mi primer viaje a la Rusia stalinista y de sus descendientes, pregunté a nuestro guía sobre los trabajadores rusos. Aquí no hay paro, todos trabajan para el Estado y nadie se queja, me contestó. Los que se quejaban, están muertos, lo mismo que les ocurrirá a los que se quejen ahora, añadió.
El Gobierno socialista/comunista/sanchista, no ha llegado a tanto, pero la intención de que todos los españoles dependamos del Estado -y votemos a Sánchez- es tan tremenda como inocultable. Como lo es la intención del moribundo sanchismo de castigar a los que trabajan y premiar la dependencia (de Sánchez).
Para ejemplo reciente: la pensión no contributiva es la que se concede sin necesidad de haber cotizado, y esos son los que más van a cobrar. Las clases medias españolas -los españoles en general- están siendo empujadas hacia un empobrecimiento estructural. Las empresas pagan más, por la subida de las cotizaciones sociales, pero el poder adquisitivo sigue erosionándose. No hay justicia contributiva con este lamentable Gobierno Sanchista. Hay afán desmedido de esquilmar a los españoles para pagar – con el dinero robado, legalmente o no- las campañas electorales de un partido en bancarrota moral.. y electoral.
El Gobierno socialista/comunista/sanchista tiene la intención de que todos los españoles dependamos del Estado -y votemos a Sánchez. Como lo es la intención del moribundo sanchismo de castigar a los que trabajan y premiar la dependencia (de Sánchez)
Un Gobierno que no presenta presupuestos -como el sanchista- “es una anomalía democrática; gobernar sin presupuestos es gobernar sin proyecto, al margen de las obligaciones constitucionales; el optimismo de Sánchez se sostiene sobre una ficción que cada vez menos ciudadanos se creen”, decía nuestro Semanario QUEZ del domingo pasado. Para ejemplo próximo: el resultado de las elecciones en Extremadura, antes un feudo socialista.
España se aleja del modelo europeo de bienestar basado en el esfuerzo, el mérito y la responsabilidad. Es urgente revertir esta deriva y defender el principio de justicia contributiva. De lo contrario, la proletarización de la clase media será irreversible. Así terminaba el Editorial del diario ABC, el miércoles pasado.
Defender la justicia contributiva es defender la libertad del individuo, la única libertad que existe. Todas las dictaduras tienden al estatalismo. El comunismo no es libertad, es muerte.
¿Qué es la justicia contributiva? Es la participación activa y el «aportar» a la sociedad para generar prosperidad compartida, yendo más allá de la justicia distributiva (reparto de bienes) o retributiva (castigo), enfocándose en crear oportunidades de trabajo decente, desarrollar habilidades relevantes (siglo XXI) y revitalizar economías, asegurando que todos puedan contribuir y beneficiarse, combatiendo la humillación laboral y fomentando la corresponsabilidad cívica. Defender la justicia contributiva es defender la libertad del individuo, la única libertad que existe. Todas las dictaduras tienden al estatalismo. El comunismo no es libertad, es muerte.
El discurso de Felipe VI
Al actual Rey de España, Felipe VI, le antecedieron, como Felipes: Felipe I, el Hermoso, casado con Juana, hija de los Reyes Católicos, que fue un miserable; Felipe II, hijo del emperador más poderoso de su tiempo, Carlos I, y el fundador de la universal monarquía hispánica; Felipe III, un abúlico práctico, durante cuyo reinado escribieron Lope, Quevedo, Góngora y… Cervantes; Felipe IV, Rey de la Monarquía Hispánica desde 1621 hasta 1665, un reinado largo marcado por el esplendor cultural del Siglo de Oro (Velázquez, Calderón) y el declive político y militar de España, delegó el poder en validos como el Conde-Duque de Olivares; y Felipe V, primer rey Borbón de España (1700-1746, con una breve abdicación), nieto de Luis XIV de Francia.
No creo que el sistema político dominante le haga -al Rey- el menor caso
Felipe VI, al nacer fue bautizado como Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos, y al ser proclamado rey, eligió el número VI, para continuar la línea histórica, consolidando así un nombre ya enraizado en la monarquía. Es el segundo Felipe borbónico rey de España e hijo de otro rey borbónico, Juan Carlos I.
El pasado 24 de diciembre, Nochebuena, pronunció el tradicional discurso de Navidad, en el que criticó a los políticos, que “han llevado el debate público a una tensión que provoca hastío, desencanto y desafección”. Terminó así: “Somos un gran país. España está llena de iniciativa y de talento y estoy convencido de que podremos lograr nuestros objetivos, con aciertos y errores, si los emprendemos juntos, participando todos, orgullosos, de este gran proyecto de vida en común que es España”. Buenos deseos, complicada materialización de esos deseos.
Una de mis nietas me enseña unos apuntes y resúmenes que ha hecho, con las matemáticas como centro, y me maravilla. Dos de sus conclusiones: 1/Toda medida es incierta y está sujeta a un cierto grado de incertidumbre. 2/Errores sistemáticos son los que se producen siempre de la misma forma, mientras que permanecen las causas que la originan. Me da la impresión de que el Rey había leído estos apuntes antes de su discurso. Por cierto: no creo que el sistema político dominante le haga -al Rey- el menor caso.



