Azmani atribuye el fallecimiento a una presunta falta de atención ginecológica adecuada, mientras INGESA rechaza la “politización” del caso y defiende la actuación conforme a protocolos clínicos
El diputado de Somos Melilla, Amin Azmani, ha denunciado públicamente la muerte de un bebé en el Hospital Universitario de Melilla y el grave riesgo vital que sufrió la madre, atribuyéndolo a una presunta falta de atención sanitaria adecuada. El parlamentario ha reclamado la apertura de una investigación para esclarecer lo ocurrido y depurar responsabilidades.
Según ha explicado Azmani, la mujer, melillense y con una cesárea previa —por lo que era considerada paciente de alto riesgo—, ingresó embarazada tras romper bolsa. A pesar de su situación clínica, asegura que no fue monitorizada desde el primer momento ni atendida por un ginecólogo durante varias horas, a pesar de presentar fuertes contracciones, dolores intensos, desvanecimientos y un deterioro progresivo de su estado.
El diputado ha señalado que, desde aproximadamente las 10.00 horas hasta las 18.30 horas del jueves, la paciente no fue valorada por un especialista en ginecología, pese a las reiteradas peticiones de la familia. Según su relato, no fue hasta las 17.20 horas, tras un desmayo de la paciente, cuando se le colocó un monitor que confirmó que el feto seguía con vida. Poco después, a la llegada de la ginecóloga, la mujer fue trasladada de urgencia a quirófano, donde se diagnosticó una rotura uterina. El bebé había fallecido y la madre estuvo al borde de la muerte.
“Esto no es un caso aislado ni un error puntual, sino el resultado de retrasos, omisiones y de la falta de recursos humanos en un sistema que no responde a tiempo”, afirmó Azmani, quien trasladó su apoyo a la familia afectada y denunció que “la falta de facultativos, las demoras en los seguimientos y los diagnósticos tardíos también cuestan vidas en Melilla”.
Tras la denuncia pública, y a preguntas de los periodistas, la Dirección Territorial del Instituto de Gestión Sanitaria (INGESA) lamentó “profundamente la politización de un expediente médico y la utilización de información de carácter sanitario con fines de rédito político”, subrayando la especial sensibilidad que requieren este tipo de situaciones y el respeto debido a las personas afectadas.
Desde el INGESA se aclaró que todos los procedimientos asistenciales intrahospitalarios se realizan conforme a guías y protocolos clínicos científicos vigentes, basados en la evidencia y aplicados por profesionales cualificados, con el objetivo de garantizar la mejor atención posible. Asimismo, recordó que no realiza declaraciones sobre procesos asistenciales concretos para no vulnerar el derecho fundamental a la protección de los datos personales y clínicos, y señaló que cualquier situación susceptible de revisión es evaluada conforme a criterios técnicos para garantizar la calidad asistencial y la seguridad del paciente.
En respuesta, Azmani negó haber accedido a información sanitaria privilegiada y aseguró que su denuncia se basa únicamente en el testimonio de la familia, sin revelar datos personales. “Lo hice por humanidad, como ciudadano indignado, porque la familia estaba desesperada y se sentía indefensa”, afirmó.
El diputado cuestionó que se invoquen protocolos clínicos para justificar lo ocurrido y preguntó “qué protocolo científico permite dejar durante ocho horas sin atención médica a una paciente de alto riesgo con bolsa rota y cesárea previa”. También criticó que el INGESA se escude en la Ley de Protección de Datos para no ofrecer explicaciones y reclamó un comunicado de solidaridad con la familia y la apertura inmediata de una investigación.
“La familia exige que se sepa la verdad y que se asuman responsabilidades. Hay un bebé fallecido y una madre marcada de por vida porque el sistema no estuvo a la altura”, concluyó Azmani, asegurando que la denuncia pública es el primer paso para que se haga justicia.



