El cambio climático estropea los trenes y mata, según el ministro orangután

Ilustración satírica sobre el cambio climático y la política española

Carta del Editor MH, 8/2/2026

Enrique Bohórquez López-Dóriga

 

Siento algo muy raro: me debería estar quemando, con tanto calentamiento global del planeta, según aseguran Pedro Sánchez, Oscar Puente y demás calaña progre-comunista. Sin embargo, llueve mucho y leo que los andaluces -una comunidad ya “quemada”, con tanto sol- se están ahogando ¡con tanta sequía y tamaño calentamiento progresista! ¡Sánchez, sálvanos. Puente, trasládanos! …en tren de alta siniestralidad (debido al calentamiento global del planeta, según el ministro orangután) … y pido perdón a los orangutanes, por la comparación.

El orangupuente ministro de Transportes ha pulverizado ya cualquier esperanza de crédito a las instituciones españolas

Recuerda Fernando Arrabal, en su libro “Un esclavo llamado Cervantes”, que Miguel – de Cervantes Saavedra- daba poco crédito a las instituciones oficiales, porque sabía, con Baltasar Gracián, que “las mentiras sientan plaza de verdades”. El orangupuente ministro de Transportes ha pulverizado ya cualquier esperanza de crédito a las instituciones oficiales.

Nuestro genial melillense, Arrabal, deja claro -en su libro antes citado- su admiración por Feliciano de Silva, natural de la salmantina Ciudad Rodrigo, donde Arrabal vivió durante unos años, y muy especialmente sobre su “Segunda Celestina”, publicada -creo- en 1536. “La Segunda comedia de Celestina expone un completo panorama social, y atesora una abundante riqueza expresiva -dice la IA, añadiendo que nada tiene que ver el argumento de la Segunda Celestina con La Celestina de Fernando de Rojas”, publicada en 1499, treinta y siete años antes.Y de fondo, como siempre, el Quijote. En su capítulo IX, aparece la historia de Don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli (Berenjena), historiador arábigo….un guiño de Miguel de Cervantes, y dice: “Debiendo ser los historiadores puntuales, verdaderos sin torcer el camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”. Sánchez y demás calaña política han roto con la historia. Las acciones del presente son hoy, en España, una pesadilla. Y lo por venir, un horror, si no hay un cambio político profundo y rápido.

¿Un ejemplo claro, uno entre miles, para demostrar la necesidad del cambio: desde que Sánchez llegó al Gobierno los precios se han disparado un 24 % y los alimentos un 41 %, con la renta de los hogares estancada. Otro ejemplo nos lo proporcionó el Semanario QUEZ de un domingo pasado: Dos legislaturas (de Sánchez) bastaron para descarrilar el relato ferroviario. El resumen final del artículo fue: “Lo que ha recibido la opinión pública es, una vez más, un ejercicio de propaganda que confunde gasto con eficacia y responsabilidad con ruido”. El Gran Hermano -la verdad es la mentira- de Orwell, sigue existiendo.

El cambio radical y profundo (no simples parches) de la economía melillense, junto con un cambio del Gobierno español, es imprescindible para evitar la muerte de la Melilla española, ahogada por Marruecos

Melilla se está muriendo

César Vidal, un gran historiador dirigió un programa de radio, ‘Bienvenidos a La Linterna. La historia ilumina la actualidad’, que tuvo un notable éxito. En el año 2005 publicó un libro con lo que consideró lo mejor de su Linterna durante 2004 y 2005.

Uno de los que eligió fue el artículo del 17 de septiembre de 2004, con el título de “ZP (Zapatero, por entonces presidente del Gobierno), Melilla y el arte de no estar donde se debe”.

En lo que a Melilla se refiere, César Vidal escribió (página 28 del libro): “Un 17 de septiembre de 1497, Melilla fue recuperada para España. Había formado parte de ella en el seno de la provincia Hispania nova ulterior tringitana, que cayó en manos de los vándalos durante la agonía del imperio romano. Al regresar, volvió a reincorporarse (Melilla) a la Hispania milenaria, 18 años antes que el reino de Navarra, 162 años antes de que el Rosellón quedara incorporado a Francia y 279 años antes de la fundación de Estados Unidos.

A uno le parece que allí, en Melilla, en ese pedazo de tierra española, debía hoy haber estado Rodríguez Zapatero para recordárselo (el aniversario) a ese vecino con el que tan bien se lleva, pero que tanto desea quedarse con un trozo de territorio de nuestra nación”.En la página 332 del libro, de fecha 16-3-2005 (casi 21 años atrás), Vidal resumió: “La relación de España con Marruecos a lo largo del último medio siglo ha estado repleta de episodios de especial gravedad para nuestra nación” con una larga carga de agravios de Mohamed VI, a la que Zapatero entonces -y Pedro Sánchez, hoy aún peor- han respondido (añade César Vidal) “con una política absurda, incomprensible, vergonzosa, de capitulación ante Marruecos y de glorificación del teócrata que lo gobierna”.

El caso es que Melilla se está muriendo. El cambio radical y profundo (no simples parches) de la economía melillense, junto con un cambio del Gobierno español -comunistas, entreguistas y separatistas- es imprescindible para evitar la muerte de la Melilla española, ahogada por Marruecos. Como lo es, también, que seamos, junto con Ceuta, la 19ª Autonomía de nuestra patria.

 

 

avatar de autor
Enrique Bohórquez López-Dóriga

Más información

Scroll al inicio

¿Todavía no eres Premium?

Disfruta de todas
las ventajas de ser
Premium por 1€