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Editorial

Poner fin a las inundaciones

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Imagen de la inundación

Siempre se repite la misma historia. En cuanto llueve un poco más de lo normal, Melilla se inunda, casi siempre en los mismos sitios. Los melillenses empezamos a estar ya cansados, sobre todo los que desarrollan su vida o su trabajo en esos puntos negros que parecen no tener fin.
Después de que nuestras calles, sobre todo las del centro, el Tesorillo y el Industrial se convirtieran en auténticos ríos, con un enorme perjuicio para los vecinos, los comercios de la zona e incluso centros públicos como colegios y facultades, el consejero se excusaba en que era mucha la cantidad de agua que había caído. Según Hassan Mohatar, hay veces como ayer en que, por muchos medios que se tengan, es imposible evitar que el agua nos gane la batalla.
No le falta razón al consejero. Luchar contra la naturaleza es muy difícil en ocasiones. Lo que pasa es que la lluvia de ayer no fue tampoco como para provocar una inundación como la de ayer. Melilla estaba en alerta amarilla, el escalón más bajo de riesgo, y aquí hemos visto lluvias torrenciales mucho mayores que las de ayer sin que se generara tanto problema.
Hassan Mohatar reconoció que las bombas de las estaciones de bombeo no estuvieron a tono cuando más falta hacían, que era cuando empezó a llover más fuerte y había que ayudar a desaguar para evitar que la lluvia se acumulara sin una salida fluida. Cortes de luz y acumulación de suciedad fueron la causa de que esas bombas no funcionaran en esos primeros minutos, desembocando en una inundación en la que, por suerte, no hay que lamentar daños personales, pero sí materiales, que seguramente se podrían haber evitado si esas bombas hubieran funcionado como se espera de ellas.
¿Es que no hay un mantenimiento que permita disponer de esos medios cuando más se necesitan? ¿Lo que faltó es previsión, aun cuando se sabía que había alerta amarilla por lluvias y tormentas? ¿Por qué seguimos padeciendo inundaciones, cuando se supone que años atrás se hicieron obras de cientos de miles de euros para evitar situaciones como la de ayer?
Es de esperar que, tras lo sucedido ayer, haya una reflexión y voluntad de poner fin a las inundaciones cada vez que en Melilla caen algo más de cuatro gotas. Es importante que la Ciudad Autónoma se ponga manos a la obra y estudie dónde está el problema para poner una solución definitiva. Dinero tiene, con esos créditos solicitados para hacer grandes inversiones. Lo prioritario no son las macroobras, sino infraestructuras básicas y eficientes, entre ellas una red de alcantarillado en condiciones, que no nos hagan sentir en una ciudad tercermundista, como les sucedió ayer a muchos melillenses.

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