Escribe para buscar

Los Melillenses Dicen

MELILLA OPINA: Terremotos

Compartir

El pasado 30 de julio la Ciudad volvió a temblar de manera corta, pero intensa con tres pequeñas réplicas en apenas 45 minutos, siendo el mayor de estos sismos de una magnitud de 4’2. Los últimos más recientes suelen ser de una magnitud más baja en el sur del mar de Alborán: 2’1, 2’5, 3’1… y de madrugada la mayoría. Así lo corrobora Alejandro, un melillense con el “sueño profundo”. “Salvo los que son de día, por la noche no me estoy enterando y son leves”, explica. Aunque la mayoría de los ciudadanos reaccionan con normalidad ante estos pequeños sismos, nada que ver con el de 6’3 que hubo en 2016, algunos conservan un poco el miedo en el cuerpo, como Amaya. “Me imagino que va a venir uno más gordo luego y me da pánico”, confiesa.

JORGE

“Alguna vez nos asustamos porque tiembla un poco, pero estamos acostumbrados”

“(Los terremotos) No me han generado ningún problema de ansiedad ni nada por el estilo. Estoy conviviendo con esto bien desde aquel gordo que hubo en 2016 que sacudió bien la Ciudad. Ese sí que generó mucha ansiedad y, durante los meses siguientes, esos terremotos afectaron mucho a toda la población, pero yo creo que nos hemos acostumbrado”, relata Jorge, quien asegura que los melillenses tienen ya constancia que en el sur del Mar de Alborán existe una falla que provoca los temblores que se sienten en la Ciudad.

AMAYA

“Desde el último que hubo gordo, que me pilló en mi antigua casa en Melilla La Vieja, me da pánico”

Esta ciudadana confiesa sentir “pánico” cada vez que el suelo de Melilla empieza a temblar, temiendo que los fantasmas de 2016 vuelvan a aparecer. “Hace 10 días hubo tres terremotos seguidos de 4’2. Como la otra vez hubo uno de cinco y hace varios años fue el de 6’3 me da un poco de paranoia con poco”, cuenta Amaya, afirmando que, cuando vuelve a notar los temblores, coge a su hijo y algo de ropa para salir por si se produce uno “más gordo”. “Siempre dejo preparada una bolsa en la puerta”.

JUAN LUIS

“Como los terremotos ocurren cada dos por tres ya te acostumbras y se hace cotidiano”

“Yo soy bastante sensible, y la verdad es que me suelo enterar cuando se produce uno, pero ya te acostumbras al final. No es como el que hubo hace unos años. Es tan solo un ‘meneillo’ y ya está”, reconoce Juan Luis, quien considera “normal” este fenómeno que ocurre en la Ciudad. “Generalmente como ocurre siempre en verano pues te acostumbras ya”, agrega, aclarando al mismo tiempo que estos últimos que se han producido no tienen nada que ver con el de 2016. “Ya llega un momento que en cada año hay un montón”, asegura.

HIPÓLITO

“Todos los terremotos de más de 3’5 los he escuchado, pero son flojitos y duran poco”

“Estos terremotos duran poco tiempo, y ayer o antes de ayer hubo tres seguidos: dos en Alborán y uno en Annual”, explica Hipólito, un melillense que asegura no sentir miedo cuando se produce algún temblor. “Cuando son flojitos no dan tanto miedo”, comenta entre risas mientras recuerda el terremoto de 6’3 de magnitud que se produjo en 2016 en la Ciudad con una anécdota. “Todo el mundo para los pinos”, resume.

JUAN ANTONIO

“Después del que hubo gordo en 2016 lo pasa uno mal, pero te vas acostumbrando poquito a poco”

“No podemos hacer otra cosa sino aguantar”, afirma Jorge, quien admite, al principio “lo llevaba mal”, pero poco a poco lo va llevando algo mejor la situación. “Llevamos casi todo el verano con terremotos de tres y pico, cuatro, etc. Los más gordillos que hubo no los sentí, no sé si es porque estaba afuera en la calle, pero vamos, ahí estamos aguantando, ya que no hay otra”, asegura. “La primera vez salí pitando para la calle y ahora me quedo sentado porque no te da tiempo a reaccionar ni a ir a ningún lado”, asevera.

ALEJANDRO

“Como (los terremotos) son de madrugada, salvo los de día, no me estoy enterando”

“Tengo el sueño muy profundo”, comenta entre risas Alejandro, quien asegura que los últimos sismos que se están produciendo son por la mañana. “Son muy leves. Tiemblan y se caen algunas coas pero bueno, nada más. Normalmente yo llevo ya un montón de años fuera y ahora estoy aquí de vacaciones por lo tanto, el último fuerte que pasó fue en 201, ya que salió casi toda la Ciudad afuera”, explica, reconociendo que los últimos tres que ha habido seguidos le “impactó un poco”. “Me están contando mis padres que en los últimos años los hay de vez en cuando”, remata.

Etiquetas:

También podría gustarte

Deja un Comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *