El vicepresidente primero y titular de Economía y Turismo reclama sistemas de aproximación, declarar rutas de servicio público con aviones de reserva y ampliar la pista del aeropuerto para garantizar la conectividad
El vicepresidente primero de la Ciudad Autónoma de Melilla y consejero de Economía y Turismo, Miguel Marín, ha denunciado este domingo la situación de “caos total y absoluto” vivida durante la última semana en el transporte aéreo de la ciudad, marcada por continuas cancelaciones de vuelos, y ha reclamado al Gobierno central la adopción urgente de medidas estructurales que garanticen la conectividad.
Marín ha subrayado que, si bien el transporte es clave para cualquier territorio, en el caso de Melilla adquiere un carácter “aún más esencial” al contar únicamente con dos vías de comunicación con el exterior: el avión y el barco. “En nuestra ciudad no existen alternativas como el tren, el autobús o las carreteras que sí tienen otras regiones, por lo que cualquier fallo en estas conexiones tiene un impacto directo en la economía, la cohesión social y la calidad de vida de los ciudadanos”, ha señalado.
El popular ha atribuido la situación a la “falta de voluntad política” del Ejecutivo central durante los últimos años, denunciando lo que considera una “inacción continuada” ante un problema que, a su juicio, es recurrente. En este sentido, ha recordado que el pasado fin de semana se registraron numerosas cancelaciones que dejaron a pasajeros sin poder salir ni llegar a la ciudad, afectando tanto a residentes como a turistas.
Según ha explicado, las incidencias responden principalmente a dos factores. Por un lado, las condiciones meteorológicas adversas, que impiden en muchos casos el aterrizaje o despegue de aeronaves en el Aeropuerto de Melilla. Ante esta situación, Marín ha insistido en la necesidad de implantar sistemas de aproximación modernos, ya operativos en otros aeropuertos nacionales e internacionales, que permiten operar con seguridad incluso en circunstancias climatológicas complicadas.
“Llevamos años solicitando estos sistemas, que no suponen una inversión elevada y que resolverían gran parte de las cancelaciones por mal tiempo”, ha afirmado, criticando que hasta el momento “no se haya dado ningún paso efectivo” para su instalación.
El segundo factor señalado por el vicepresidente son las averías técnicas de las aeronaves, una circunstancia que, si bien es habitual en cualquier aeropuerto, tiene en Melilla consecuencias más graves debido a la falta de alternativas. Para hacer frente a esta problemática, Marín ha defendido la declaración de obligación de servicio público (OSP) en las rutas que conectan Melilla con Málaga y Madrid, en línea con lo que ya sucede en otros destinos como Sevilla, Almería o Granada. Esta medida permitiría, según ha explicado, incluir en los pliegos la exigencia de que las compañías dispongan de al menos dos aviones de reserva para cubrir incidencias técnicas.
Además de estas dos medidas, Marín ha planteado una tercera actuación de carácter estratégico: la ampliación de la pista del aeropuerto. Ha recordado que a principios de los años 2000 ya se llevó a cabo una ampliación que permitió mejorar la operatividad y sustituir aeronaves más limitadas, pero considera que, dos décadas después, resulta necesario un nuevo impulso. A su juicio, una pista más larga permitiría la entrada de nuevas compañías aéreas y favorecería la competencia, lo que redundaría en una mejora de la calidad del servicio y en una mayor oferta de vuelos. “Es una actuación a medio y largo plazo, pero los trabajos deben iniciarse ya”, ha señalado, insistiendo en la necesidad de elaborar el proyecto y consignar la inversión correspondiente.



