A pesar del aumento poblacional, Melilla enfrenta un desafío económico significativo. Mientras la población ha crecido desde 2019, el mercado laboral no ha mantenido el ritmo, reflejándose en una alta tasa de desempleo. Problemas estructurales y una economía estancada complican la situación laboral, especialmente para los jóvenes y mujeres.
Melilla experimenta un fenómeno de «doble velocidad» en su desarrollo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para 2025/2026, la ciudad ha experimentado crecimiento demográfico. No obstante, la Encuesta de Población Activa (EPA) advierte que este avance será insostenible si los nuevos habitantes no encuentran empleo. En 2025, se observó una disminución en la población activa y en el número de hogares.
A pesar de una reducción en el paro registrado a inicios de 2026, la tasa de desempleo continúa elevada, superando el 23%, comparado con el 10% nacional. El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) revela que Melilla enfrenta un «paro estructural duro», afectando a personas de larga duración, mayores de 45 años y con baja cualificación. La brecha de género también se acentúa, siendo la cara del desempleo en Melilla una mujer de 45 años.
La ciudad posee una población joven y dinámica, pero la economía no genera suficientes empleos para absorber a las nuevas generaciones. La descoordinación entre la demanda empresarial y la oferta laboral es un reto persistente. Mientras el mercado requiere perfiles digitales y técnicos, la mayoría de los desempleados tienen formación básica.
Melilla necesita una Auditoría de Capacidad de Carga para adecuar sus servicios públicos a la población actual, lo que podría facilitar inversiones necesarias del Estado.



