La columna de la dietista| Las diabetes tipo 1 y tipo 2

Por Sara Aberkan Ahallal

“La enfermedad nace de nosotros y dentro de nosotros” -Antoine Bechamp.

En primer lugar empezaré explicando un poco ¿qué es la diabetes?
El término diabetes procede del griego y significa “desviar” o “pasar a través”.
Una característica de la diabetes es una producción excesiva de orina y la correspondiente e implecable sed. En el siglo XVIII, los médicos añadieron “mellitus” al nombre de la diabetes que en latín hace referencia a “la miel” o “al sabor dulce”.
Los médicos consideran que la diabetes se presenta de dos formas distintas.
En la diabetes tipo 1, o diabetes mellitus insulino-dependiente, las células beta del páncreas no producen una cantidad suficiente de insulina.
Las personas de este grupo deben inyectarse insulina para poder vivir.
Este tipo de diabetes es el más grave y supone entre el 5 y el 10% de los casos.
La diabetes tipo 2, diabetes mellitus no insulino-dependiente es mucho más común , pero menos grave. Sin embargo, también puede ser mortal.
En este tipo de diabetes, las células beta sintetizan insulina, pero el organismo no la utiliza de modo eficaz, a esto se le denomina: resistencia a la insulina.
Personas con diabetes tipo 2 no suelen necesitar inyectarse insulina.
El nivel de azúcar en sangre, medido después de ayunar al menos durante ocho horas, debe ser de 110 mg/dl, o inferior. (si la prueba no se realiza con el estómago vacío, debe ser de 140 mg/dl, o inferior.) si los niveles se sitúan entre 110 y 126 en ayunas (o entre 140 y 200 sin ayunar), se sufre lo que se denomina intolerancia a la glucosa, que se considera una prediabetes. Si se tiene cifras superiores entonces, entonces oficialmente se padece diabetes.
Para confirmar el diagnóstico, el médico puede hacerte una prueba de tolerancia a la glucosa extrayéndote sangre dos horas después de haber tomado una cantidad determinada de solución de agua con azúcar. Si el nivel de azúcar en sangre es de 200 mg/dl, o superior, entonces eres diabético.
El gran problema de la diabetes, ya sea la tipo 1 o la tipo 2, no es la patología en si misma, sino la larga lista de efectos secundarios que la acompañan.
La diabetes te hace propenso a:
-Padecer cardiopatías.
-Tener un fallo renal.
-Daño en los nervios.
-A la ceguera.
-A la invalidez.
E incluso a la muerte.
Estoy segura de que no querrías padecer nada de lo enumerado en esta lista si pudieras elegir. Durante años, estos problemas se han tratado como si fueran inevitables cuando realmente existe un diagnóstico para la diabetes, no puedo de dejar de decirlo bien alto y todas las veces que haga falta:
Mantener de forma constante un buen control sobre el azúcar en sangre puede prevenir estas complicaciones.
La insulina y los fármacos orales tienen efectos secundarios y sus beneficios pueden ser desiguales, en especial con las dietas azucaradas que se llevan hoy en día.
Sin embargo, si llevas un plan dietético correcto controlarás el azúcar en sangre de una vez y por todas, de modo natural y sin efectos secundarios.
Con ella podrás tachar todas y cada uno de los problemas enumerados anteriormente.
Aproximadamente, el 80% de las personas con diabetes tipo 2 tienen sobrepeso. Este tipo de diabetes se solía diagnosticar a personas de más de cuarenta años. Sin embrago, en la actualidad aparece incluso en los niños pequeños.
Parece que el estilo de vida que estamos llevando y el estilo de alimentación ha generado diabetes en proporciones epidémicas en todos los grupos de edades.
Existe una lista muy larga de síntomas asociados con la diabetes. El más conocido tal vez sea la alteración de los niveles de azúcar en sangre, pero eso es sólo el comienzo.
En este artículo te mostraré las numerosas señales que tu cuerpo puede enviarte para decirte que “no todo va bien”, de forma que puedas contestar con rapidez a esa llamada, si llega el momento.
Espero que mis consejos animen a todos los lectores a que se decidan a comer correctamente, para procurar a sus organismos una buena salud.
¿Qué hacer cuando tienes bajo el azúcar en sangre?
Seguir un correcto plan de alimentación te librará de los niveles bajos de azúcar en sangre y de sus efectos negativos.
Lo que más escuchamos es: comer una chocolatina o tomar un vaso de agua con azúcar pero esto puede funcionar a corto plazo.
A continuación te mostraré algunas buenas soluciones:
Tómate un vaso de leche de almendras frescas, come una zanahoria, una remolacha, prepárate un tazón de tomates con aguacate por ejemplo.
¿Qué hacer cuando tienes alto el azúcar en sangre?
Siguiendo un correcto plan de alimentación, deberías eliminar los episodios agudos de hipoglucemia.
Si tienes alguno de los graves síntomas que se han señalado, debes tratarlos de inmediato.
Mi consejo es: Rehidrátate bebiendo bebidas verdes (1 litro por cada 15 kilos de peso corporal), también toma cromo, ya que ayuda a que se unan la insulina y la glucosa para que el azúcar penetre en la célula y se utilice como fuente de energía.
Deja que la nutrición sea tu invitación oficial para cambiar tu organismo. Esto no es un tratamiento, sino una forma de vida, de comer e incluso de pensar.
Si quieres librarte de la diabetes tendrás que cambiar; pon un precio a la vida, a una vida repleta de verdadera energía y buena forma física, así como de alegría, armonía y amor.
Puedes tener todo el dinero del mundo, pero sin salud es como si no tuvieras nada.
A continuación, leerás los 10 pasos para la curación, recuerda la frase de Jim Rohn que dice, tu vida no mejora por casualidad, mejora por el cambio.
Ten fe en la certeza de que la única constante de la vida es el cambio.
La revista “new england journal of medicine” declaró que nueve de cada diez pacientes con diabetes tipo 2 podrían prevenirse si la gente comiese mejor, hiciese más ejercicio físico, dejase de fumar y adoptase otras conductas saludables.
Los componentes básicos son hidratarse con grandes cantidades de agua alcalina, comer alimentos alcalinos, tomar suplementos y hacer ejercicio correctamente.
10 Pasos para la cura:
-Visitar a tu médico para que examine todo tu organismo.
-Comprobar cada día tus niveles de azúcar.
-Seguir una dieta alcalina.
-Comenzar un programa de alimentación con la ayuda de un nutricionista.
-Además de comerte las verduras, bebértelas.
-Controlar el estrés.
-Hacer ejercicio físico todos los días.
-Comenzar un programa de suplementación.
-Vigilar tus progresos.
-Intentar tener una actitud positiva.

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