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Opinión

¿Hasta dónde y hasta cuándo?

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Pedro Sánchez en el congreso de los diputados

Es sobradamente conocida la debilidad de este Gobierno de izquierdas que padecemos por la propaganda de sus actuaciones, así como por la acumulación de escándalos continuados, a fin de que el escándalo de cada día oscurezca y haga olvidar los de los días precedentes.

También es conocida y padecida por la ciudadanía la bipolaridad de este Gobierno con pocos puntos de coincidencia y encuentro entre las dos sensibilidades de izquierdas que dan cuerpo a su presunta coalición.  

Ello ha hecho posible la múltiple aparición de casos peregrinos de desencuentro entre el partido mayoritario de la coalición de Gobierno (el Partido Socialista Obrero Español) y su socio minoritario (Unidas Podemos). La última ocurrencia del Ministro de Consumo, desaconsejando a los españoles el consumo de carne, no es más que la última muestra pública de falta de sintonía entre ambas partes de un mismo Gobierno que, presuntamente, gobierna para la misma nación; lo que, una vez más, evidencia la falta de preparación y de conocimiento de algunos políticos elevados a los puestos más altos de la Administración sólo para hacer posible la permanencia de Pedro Sánchez en la Presidencia del Gobierno.

No debemos olvidar que mientras el Presidente del Gobierno se felicita públicamente por que España sea aceptada como sede de la próxima cumbre anual de Jefes de Estado y Jefes de Gobierno de países pertenecientes a la OTAN, el mismo Ministro de consumo, ése que considera al sector turístico en España como un sector de poco valor añadido, considera a la OTAN públicamente como una organización terrorista, secuela de la Guerra Fría.

También financiamos los sufridos españoles, con cargo a nuestros impuestos y a nuestros padecimientos, la trifulca permanente entre la Vicepresidenta 1ª del Gobierno, Doña Carmen Calvo y la Ministra de Igualdad, Doña Irene Montero, por su falta de sintonía y de coherencia en lo que se refiere a las reivindicaciones del movimiento feminista, tal como hemos visto en las manifestaciones públicas sobre la ley de apoyo a las personas trans y la de libertad sexual, la del sólo sí es sí.

Todos recordamos, de igual manera, las miradas resignadas al cielo de la Vicepresidenta 2ª Nadia Calviño, como diciendo “ay Dios mío”, mientras su compañera, la Vicepresidenta 3ª Yolanda Díaz afirmaba que el Gobierno derogaría la reforma laboral del Partido Popular antes de fin de año. Esta flamante Vicepresidenta 3ª, cuando era Ministra “rasa”, también nos deleitó con su inexplicable explicación de lo que significaban los ERTE,s. pidiendo, para salir del brete en el que ella sola se había metido un auxilio denegado por su compañero de comparecencia a la sazón, el Ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. Sí, el mismo que dijo que los nacidos entre 1960 y 1975 tendrían que retrasar su jubilación o percibir menos pensión en el mismo momento que el Presidente del Gobierno firmaba con los interlocutores sociales un documento garantizando la percepción de la pensión de todos los españoles referenciando la cuantía de la misma a la actualización del índice de precios al consumo. En fin, desencuentro y falta de sintonía, no sólo con los socios de coalición, sino también en el ámbito de los propios Ministros del Partido Socialista con su Presidente. Y es que cuando la propaganda prevalece, la eficacia y la coherencia se desvanecen.

Todo ello sin mencionar el contenido de los pactos ocultos (por perjudiciales para el interés general) que negocian en diferentes salas del Congreso de los Diputados, la Señora Lastra y el Señor Simancas, con los representantes del independentismo catalán y vasco. Por no hablar de las negociaciones en mesas, denominadas “de negociación”, al margen de todo control parlamentario, el control legítimo del pueblo español sobre la realidad que le afecta; control que le es hurtado mediante este mecanismo perverso y totalitario de decidir por él sin contar con él.

Nos encontramos, sin lugar a dudas, con un Gobierno capaz de generar el mayor número de problemas a los ciudadanos sin resolverles ninguno de los que realmente tienen.

Y en este entorno de desatinos y perjuicios para los intereses de los españoles mediante la creación del mayor nivel de inseguridad jurídica que ha conocido nuestra historia reciente, al menos durante los últimos cuarenta años, El País filtra, para el conocimiento de la opinión pública, un borrador del Anteproyecto de modificación de la vigente Ley de Seguridad Nacional. En dicho borrador se incluyen tal número de vulneraciones a los derechos fundamentales de los españoles que la hacen no sólo difícilmente identificable con nuestro modelo de democracia, sino absolutamente inaceptable para cualquier país del entorno europeo por parecerse más a un modelo insoportable de intromisión del Estado en la vida de los ciudadanos, mucho más propio de cualquier dictadura bolivariana o comunista, que al de un régimen mínimamente democrático.

En todo régimen totalitario se dictan normas para el beneficio de unos pocos y el perjuicio de otros muchos sólo por dar satisfacción al interés de uno, el dirigente totalitario, al que llaman líder.

Avanzamos sin rumbo y en la mayor parte de las ocasiones a la deriva en casi todos los aspectos de la vida nacional; el económico, el social, el sanitario, el educativo, el laboral y en casi todos los entornos de la actuación política. La pregunta es ¿hasta dónde y hasta cuándo?

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