Las declaraciones del diputado Emilio Guerra apuntan a una crisis en el empleo juvenil en Melilla, con un desempleo del 76,5%.
El diputado por CPM Emilio Guerra ha señalado que la reciente mejoría en las cifras del paro en Melilla es «absolutamente coyuntural», impulsada por los Planes de Empleo. Esta situación, afirma, no logra retener talento, sino que lo expulsa, ya que un mercado laboral que ofrece a los jóvenes una probabilidad de desempleo del 76,5% es insostenible. Según Guerra, la emigración de jóvenes melillenses hacia la Península u otros países europeos representa no solo un problema individual, sino «una sangría demográfica y productiva» que compromete el futuro de la ciudad, algo que los datos del Padrón reflejarán progresivamente.
Guerra describe a Melilla como una «ciudad donde la estabilidad de unos pocos», principalmente en el sector público, «acentúa la precariedad de los demás». Esta fractura social, sostiene, no es únicamente económica, sino también una «falla geopolítica». La tasa de desempleo juvenil en Melilla, que alcanza el 76,50% entre menores de 25 años, se describe como una «anomalía estructural extrema» y una «situación de emergencia social». En comparación, la media nacional se sitúa en un 24,54%, mientras que Ceuta, con un 61,11%, también presenta cifras inferiores.
El diputado critica que, aunque el gobierno local ha proclamado una gestión eficaz y progreso económico, «los datos lo contradicen frontalmente». No considera posible afirmar que Melilla mejora mientras su desigualdad interna aumenta, afectando a cuatro de cada diez ciudadanos, y mientras tres de cada cuatro jóvenes no encuentran empleo. La contradicción entre el relato oficial y los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) es, según él, evidente.
Melilla muestra una tasa de paro general del 21,42%, superior a la media nacional del 10,83%, pero inferior a la de Ceuta, que es del 26,10%. Sin embargo, esta posición relativa favorable se vuelve dramática al examinar el paro juvenil, que alcanza el 76,50%, superando a Ceuta en más de 15 puntos porcentuales y triplicando la media nacional.
La situación evidencia, según Guerra, que aunque Melilla emplea mejor a su población adulta, probablemente gracias al sector público, falla en incorporar a los jóvenes al mercado laboral. Esto sugiere una economía estructurada en torno al empleo público, que genera estabilidad solo para quienes acceden al sistema. Al buscar empleo en el sector privado, los jóvenes se encuentran con que «ese sector apenas existe».
Finalmente, Guerra subraya que Melilla es «la ciudad más desigual de España», con un índice de Gini de 42,3, el más alto del país. Cuatro de cada diez melillenses viven en riesgo de pobreza, y critica que no se puede achacar esta situación a la mala suerte o a la coyuntura. Guerra pide al gobierno que elabore un Plan de Empleo Juvenil con dotación presupuestaria específica, metas verificables y coordinación con el Ministerio de Trabajo.



