El paréntesis de la pandemia convierte la Pollinica de 2022 en la primera procesión de su vida para muchos niños

La emoción se palpaba ayer en la procesión de La Pollinica. En la salida de su Casa Hermandad, fueron muchos los melillenses que no pudieron contener las lágrimas por el recuerdo de los momentos duros de la pandemia y por quienes ya no están desde la última Semana Santa en nuestras calles, la de 2019.

El hecho de que hayan transcurrido casi 1.100 días desde entonces convirtió la procesión de la Pollinica de 2022 en la primera de su vida para muchos niños de Melilla.
Entre los pequeños que fueron presentados a Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder y María Santísima de Gracia y Esperanza, como marca la tradición, no solo había recién nacidos. Los cofrades también auparon ante las imágenes a niños de corta edad que no pudieron cumplir este ritual antes al no celebrarse la Semana Santa en las calles debido a la crisis sanitaria.
Entre el público también había niños que preguntaban a sus padres y sus abuelos los detalles de la procesión. Muchos de ellos no habían visto antes ninguna y, si lo hicieron, fue cuando eran muy pequeños y no tenían, por lo tanto, recuerdos.
A la sorpresa y curiosidad de los pequeños, se le sumó ayer la emoción de los adultos. “Esperanza es lo que necesitamos todos”, dijo una mujer al ver pasar ante ella a la Virgen que lleva este nombre.
Una mujer que lloraba en la salida del templo reconoció que no había podido evitar recordar lo peor de la pandemia y a quienes ya no están para vivir la Semana Santa melillense.

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