El Melilla Torreblanca afronta este sábado el segundo asalto de las semifinales por el título de Liga de la Primera División femenina de fútbol sala con la posibilidad de sellar su clasificación para la final. Tras imponerse por 4-1 al STV Roldán en el primer encuentro de la serie, el conjunto melillense intentará cerrar la eliminatoria por la vía rápida y evitar así un tercer partido de desempate, lo que le permitiría llegar con más descanso a una hipotética final. No obstante, las de Gustavo Bravo son conscientes de que les espera un duelo mucho más exigente en el Pabellón Municipal Gabriel Pérez Sánchez de Torre-Pacheco (10’45 horas), donde el conjunto murciano contará con el apoyo de su afición y buscará igualar la eliminatoria.
El técnico Gustavo Bravo podrá contar prácticamente con toda su plantilla para esta importante cita. La única ausencia seguirá siendo Dasha, que continúa recuperándose de su lesión, aunque la próxima semana ya comenzará a trabajar con balón.
Además, el cuerpo técnico ha gestionado con cautela la situación de Laura Uña, que arrastra molestias desde hace varias semanas, aunque ya pudo jugar con cierta normalidad el pasado sábado, mientras que Irene Samper, que sufrió un golpe durante el partido ante el Roldán, ha evolucionado favorablemente. La jugadora trabajó durante la semana al margen del grupo, pero este jueves completó con normalidad la sesión junto a sus compañeras, por lo que ambas estarán disponibles para el encuentro, aunque no estén al cien por cien.
Gustavo Bravo reconoció que el principal objetivo es intentar resolver la eliminatoria en tierras murcianas para evitar el desgaste que supondría un tercer partido. “La idea es intentar sentenciar la serie, aunque sabemos que será complicado. En caso de clasificarnos para la final no es lo mismo disponer de una semana completa de descanso que tener que jugar un tercer partido el martes, con todo lo que supone a nivel físico y de planificación”, explicó el técnico del conjunto melillense.
En este sentido, considera que la clave volverá a estar en mantener el nivel competitivo mostrado en el primer encuentro. “Tenemos que afrontar el partido con la misma mentalidad que en casa, sin regalar nada y dando el máximo en todas las facetas del juego. Debemos ser competitivas en ataque, en defensa, en las transiciones y también en las situaciones especiales de cinco para cuatro, en las que jugamos de manera brillante el pasado sábado”.
Además, Gustavo Bravo espera un STV Roldán mucho más agresivo y decidido a asumir riesgos desde el inicio. “Fuera de casa no va a ser nada fácil. Ellas van a apretar mucho más, van a arriesgar porque no tienen margen de error y contarán con el apoyo de su afición. Del mismo modo que nosotras sentimos el respaldo del público en Melilla, ahora ellas tendrán ese impulso extra”.
Por último, el entrenador del Melilla Torreblanca quiso destacar la importancia que tuvo la respuesta de la afición melillense en el primer encuentro de la serie. “El público nos acompañó más de lo que lo hace habitualmente y eso nos ayudó mucho. Nos sentimos respaldados y nos permitió afrontar el partido con confianza. Ahora tendremos que demostrar esa misma personalidad en una pista complicada para intentar conseguir el pase a la final”, concluyó.
Por su parte, el Roldán afronta el choque con la convicción de que puede forzar el tercer partido y su entrenador, Kilian Belmonte, reconoció la dificultad del reto ante un rival de gran entidad, aunque confía en la respuesta de su equipo ante su afición. “Sabemos la dificultad que supone ganar a este equipo, que nos puso las cosas muy difíciles en su cancha, donde quizás nos penalizaron los dos goles consecutivos que encajamos y la falta de acierto”, explicó.
A este respecto, el técnico murciano espera un encuentro muy equilibrado. “Nuestra intención es hacer un partido duro, que se mantenga en una diferencia corta de goles y que nos permita llegar con opciones a los minutos finales”.



