El hermano marroquí versus el primo español

Por Francisco Robles

A mediados de noviembre en Marruecos habían sido habían declarados –y aunque son datos oficiales, se deben de recoger con las reservas debidas- más de 1.250.000 casos y de 16.000 fallecidos de la Covid-19; no obstante el repunte observado en noviembre, la evolución de la pandemia en este país es favorable y por eso España –en la línea del resto de países de nuestra esfera-, dejó de pedir los justificantes sanitarios a las personas que entran a España desde aquel país.

Una vez más, una medida favorable de España no se ve correspondida por Marruecos, y entre otros agravios hoy siguen vigentes el cierre de nuestra frontera comercial -¡desde el verano de 2018!- o la vulneración de la legislación en el tráfico de viajeros, con la afrenta de que Marruecos –en una clara declaración de intenciones para quién lo quiera ver- no permite la entrada desde Melilla ¡ni de agua!

España –también a través de Melilla- se comporta como un país hermano con  Marruecos, o acaso y ante la situación actual sería mejor decir como primo, porque sólo así cabe interpretar por ejemplo la tradicional asistencia sanitaria a sus nacionales -con un coste de más de 10 M€ anuales, nunca abonados-, o la escolarización de sus menores -con los efectos añadidos que ello conlleva por la futura reagrupación familiar derivada-; qué decir de los más de 5000 transfronterizos marroquíes que trabajaban en Melilla -como efecto económico directo- y el indirecto que al hinterland marroquí le suponía la frontera -se estimaba que entre 50.000 y 250.000 marroquíes se beneficiaban de ella-, aunque en este caso el beneficio era mutuo, y que es el gran problema que tiene ahora Marruecos: darle viabilidad económica a la región marroquí vecina.

Todo esto –y no cito por no fatigar (ver B.O.E.) los innumerables programas de colaboración que suponen importantes sumas de dinero para Marruecos-, no se ve correspondido en absoluto por Marruecos, lo que deja a España en sus relaciones con el país vecino como un verdadero primo.

Encima el gobierno de Pedro Sánchez le da las coartadas con sus continuos errores en las relaciones internacionales, ¿cómo calificar la habilidad del “logro” de afectar a la vez las relaciones con Marruecos y con Argelia?, y en momentos tan cruciales en la esfera internacional, con una gravísima crisis energética.

Mohamed VI ha elevado la intensidad del estrangulamiento económico a Ceuta y Melilla, ello deriva de que el Marruecos actual, es una de las potencias en auge-tanto económica y militar- en África; pero también de la  debilidad de los gobiernos que Mohamed VI ha encontrado al frente de España, siendo paradigmáticos -sin que el Pp salga totalmente librado de ello- el de R. Zapatero y ahora el de Pedro Sánchez.

Sólo una actitud firme -surgida desde la convicción- por parte del gobierno de España en un tema de estado como éste, y con decisiones de medidas eficaces, hará desaparecer la sensación -más visible en gobiernos de izquierdas- de que Melilla y Ceuta son dos piedras en el zapato para las relaciones entre España y Marruecos; piedras que secularmente Marruecos ha lanzado contra España según sus conveniencias, pero que actualmente, y a través del cierre a discreción de una figurada “manguera”-sea de índole económica, migratoria, o social-, la situación es crítica para el futuro de Melilla.

Es preciso el regreso al alineamiento debido, con el rearmede España en diversos planos, así en el económico recuperando su papel de país europeo pujante, en el diplomático actuando en su doble vertiente de país europeo de la OTAN, y de su papel privilegiado en Hispanoamérica, en el estratégico haciendo valer ante las potencias mundiales -sobre todo Estados Unidos-, su fiabilidad como estado aliado estable y alejado de experimentos sociales populistas.

Y por último también en el plano militar, ya que aunque el gasto en defensa de España –que hace dos años era cinco veces superior al de Marruecos- es hoy tres veces y media superior, sus alianzas –sobre todo con E.E.U.U. e Israel- aumentan sobremanera su potencial, y sería un tremendo error por parte del gobierno de España no reflejarlo en sus estrategias, pues ello puede animar a Marruecos a actitudes y aventuras peligrosas.

La Reunión de Alto Nivel del próximo enero, tiene pues un amplio, abigarrado e importante orden del día, esperemos que  -en caso de que se celebre- se arreglen en ella los múltiples conflictos con el reino alauí, aunque no puedo dejar de expresar mi escepticismo sobre ello.

 N.A.- En este contexto, un apunte local, la Delegación del Gobierno no debe permitir-por ser de su competencia y responsabilidad-, que otros partidos le “madruguen” temas como el de la navegación marítima desde y hacia Melilla, aunque se atisban el tipo de razones que mueven la cuestión; otra cosa es el hecho insólito de la imposibilidad –por la actitud de las patrulleras marroquíes- de que cientos de melillenses que poseen barcos de recreo, de navegar por las aguas próximas. Sin duda es otra vuelta de tuerca sobre Melilla, lo que es inconcebible en el buen ambiente -según el gobierno- que preside las relaciones entre Marruecos y España, y creo que aquí sí debería de interceder la delegada del gobierno.

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