De lo que se cuenta sobre antisanchismo, inmigración y absentismo

Ilustración sobre política española con un hombre en una silla y aves volando.

Carta del Editor MH, 11/2/2026

Enrique Bohórquez López-Dóriga

 

España va a dejar de ser sanchi-socialista

Leo, y estoy de acuerdo con lo que leo: “Habrá que esperar a que se celebren las elecciones autonómicas en Castilla y León en marzo y las andaluzas en junio, para concluir que estamos ante un Cambio de Signo. Si en esos dos futuros procesos se observa el mismo fenómeno que se constató en Extremadura y Aragón, entonces sí se podrá certificar que la política en España ha cambiado de signo, que estamos ante una Segunda Transición, que España ha dejado de ser socialista. Cúlpese a José Luis Rodriguez Zapatero y Pedro Sánchez, que, revanchistas ambos, polarizando y crispando, cavaron la hecatombe del PSOE, al anteponer su corrompido interés de supervivencia al de cualquier política moderadamente social democrática y vertebradora de la nación” (Tom Burns Marañón, diario Expansión).

Que el PSOE, este partido sanchista, dejase de gobernar España sería muy bueno para nuestra nación, pero para Melilla sería más que una bendición, sería una esperanza de futuro

Cuando MELILLA HOY nació, abril de 1985, el nefasto alcalde era el psocialista Gonzalo Hernández, alcalde desde 1983 a 1991, un sectario incompetente que nos declaró la guerra antes de que el periódico naciera e hizo todo lo posible para matar al mensajero, al periódico. La batalla terminó ganándola MELILLA HOY: Ignacio Velázquez -gran amigo mío- le sustituyó como alcalde en 1991 y como tal se mantuvo hasta 1995.

Después, ya como “presidentes”: Ignacio Velázquez (1995-1998), Enrique Palacios (Partido Independiente de Melilla, 1998-1999), Mustafa Aberchán (CpM, 1999-2000), Juan José Imbroda (ya con las siglas del PP, 2000-2019), Eduardo de Castro (Independiente, gobernó, como presidente, junto a PSOE y CpM, 2019-2023) y, otra vez, Juan José Imbroda (PP, 2023-actualidad).

Melilla casi nunca fue socialista, así que la frase “España ha dejado de ser socialista” no es aplicable a nuestra ciudad. Tampoco es posible, ni siquiera pensar, que Melilla va a ser socialista a partir de mayo de 2027: el PSOE en Melilla, durante la era democrática moderna, jamás gobernó y la evolución general del partido ha sido y sigue siendo transitar de mal en peor (aunque pudiera parecer imposible).

Pero la tragedia política de Melilla no se debe solo, ni básicamente, a gobiernos locales nefastos (uno de ellos, un cuatrienio con participación del PSOE) sino al hecho de que, al no ser Melilla una autonomía, el peso de la Administración Central es enorme en nuestra ciudad y que el PSOE gobierne en España, como ahora ocurre, es malo para los españoles -como las elecciones están demostrando- pero es mortal para Melilla -como los hechos, la situación de Melilla, demuestra. Que el PSOE, este partido sanchista, dejase de gobernar España sería muy bueno para nuestra nación, pero para Melilla sería más que una bendición, sería una esperanza de futuro.

El montante de los envíos a Marruecos de los emigrantes marroquíes ya convertidos en españoles, que viven en Melilla y que envían -o hacen llegar personalmente- remesas financieras a Marruecos -su país de origen próximo o remoto- no se conoce, aunque se supone alto e importante

Inmigrantes y remesas

La economía sí importa, mucho. Gran artículo de nuestro colaborador Gonzalo Fernández el domingo pasado, sobre las remesas de emigrantes a sus países de origen y “el gran flujo silencioso del sistema financiero internacional”, tipo Hawala, “la infraestructura financiera sin Estado”, o Qaala, “un mecanismo comunitario de recaudación colectiva”.¿Cómo afecta todo eso a nuestro “amistoso” vecino (dicho sea con toda la ironía melillense), Marruecos? Las remesas de emigrantes son un pilar fundamental de la economía marroquí. Con un aporte que ronda o supera el 8 % del PIB. Su importancia va más allá de ser un ingreso familiar: refuerzan las divisas nacionales, apoyan el consumo, contribuyen a la estabilidad macroeconómica y, en muchos casos, compensan desequilibrios del comercio exterior. En 2024 las remesas enviadas por la diáspora alcanzaron, en Marruecos, cerca de 13.000 millones de dólares (MAD, dírhams, 119.000 millones). Y creciendo año tras año.

Obviamente, no se conocen las cifras de las remesas de emigrantes marroquíes ya convertidos en españoles y residentes en Melilla, pero se suponen importantes e influyentes para el desarrollo económico de zonas marroquíes lindantes con nuestra ciudad. Basta observar ahora el Marruecos más cercano a Melilla y compararlo con lo que había hace unos años, para deducir cómo el desarrollo de una parte de Marruecos, el Rif, tan olvidada históricamente (por utilizar una palabra suave) por el Gobierno marroquí, proviene de unas aportaciones y un interés especial de españoles residentes en Melilla y de origen marroquí, que tienen y mantienen lazos familiares, culturales e históricos con nuestro marroquí entorno físico.

Nuestra ciudad bate récords de absentismo nacional y, me temo, incluso mundial. Triste récord, pésimo indicador de la pésima situación económica, y por lo tanto social, de Melilla

La plaga del absentismo

Leo una Carta dedicada a los expertos en darse de baja, que hoy, en España, son multitud: “Amén de los efectos negativos que tiene para los propios trabajadores, el absentismo produce consecuencias perniciosas generales para las empresas, comporta aumentos de costes, pérdidas de productividad y desajustes organizativos para la Seguridad Social, daña la economía nacional, se traduce en pérdidas significativas del PIB y en un menoscabo de la competición general (No lo he escrito yo, es un artículo de Francisco Pérez de los Cobos, domingos atrás, en ABC; muy aplicable a Melilla, por cierto). Nuestra ciudad bate récords de absentismo nacional y, me temo, incluso mundial. Triste récord, pésimo indicador de la pésima situación económica, y por lo tanto social, de Melilla.

 

 

 

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Enrique Bohórquez López-Dóriga

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