La asociación destaca la importancia de proteger los nidos de aves urbanas y reclama una mayor sensibilización hacia la fauna silvestre tras la crianza de cuatro pollos en una jardinera
La Asociación Ecologista Guelaya ha destacado este domingo la repercusión alcanzada por las imágenes de una pareja de cernícalos que anidó en el balcón de una vivienda de Melilla, una historia que, según la entidad, ha superado ya el medio millón de visualizaciones en redes sociales.
La asociación ha explicado que el pasado mes de abril Pablo y Raquel, propietarios de la vivienda, descubrieron que una pareja de «primitas», como se conoce popularmente en Melilla tanto al cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) como al cernícalo primilla (Falco naumanni), había elegido la jardinera de su balcón para establecer su nido.
Guelaya recuerda que el cernícalo primilla ha desaparecido prácticamente de la ciudad, por lo que la presencia de estas pequeñas rapaces adquiere un especial valor desde el punto de vista de la conservación de la biodiversidad urbana.
Durante los meses de cría, Pablo y Raquel siguieron de cerca la evolución de los cuatro pollos, desde la eclosión hasta el momento en que abandonaron el nido de forma escalonada. También presenciaron las dificultades afrontadas por los progenitores, especialmente la hembra, que tuvo que hacer frente a varios ataques de gaviotas para proteger a sus crías.
La asociación ha señalado que ambos mantuvieron informados a los ecologistas sobre la evolución de la nidada, aunque acordaron no difundir imágenes mientras los pollos permanecían en el nido para evitar que la localización pudiera atraer visitantes o curiosos y poner en riesgo el éxito reproductor de las aves.
Otra de las preocupaciones de los propietarios fue el anuncio de la retirada de las jardineras del edificio, una actuación cuya fecha no estaba definida y que temían pudiera coincidir con el periodo de cría. Finalmente, las cuatro crías lograron emprender el vuelo antes de que se ejecutara la actuación.
Según Guelaya, uno de los argumentos esgrimidos para eliminar las jardineras es precisamente que son utilizadas por aves para anidar, un hecho que, a juicio de la asociación, evidencia que todavía persiste un rechazo hacia la fauna silvestre en determinados sectores de la sociedad.
La entidad ha defendido que las jardineras de edificios, tanto en Melilla como en otras ciudades españolas, se han convertido en lugares idóneos para la reproducción de pequeñas rapaces, como cernícalos y halcones, cuya presencia resulta beneficiosa para el equilibrio de los ecosistemas urbanos al contribuir al control natural de otras especies.



