Carta del Editor MH, 22/7/2026
Enrique Bohórquez López-Dóriga
Un ejemplo: Axel Torres, el periodista que estaba absolutamente seguro de que Francia, con facilidad, iba a ganar el Mundial -terminó en cuarta posición- dedicaba su último análisis previo a la final a un análisis exhaustivo…de Argentina, que, como ya se sabe, perdió la final contra España, en esa noche inolvidable del domingo pasado.
Natural -o antinaturalmente, según se prefiera- tanto el periodista A.Torres, como tanto otros, que saben más que nadie de todo, especialmente de fútbol- son aquellos que, desde el principio del Mundial, aseguraban que el presente y el futuro del fútbol español pasaba por las botas del, según ellos, mayor fenómeno mundial que el fútbol ha visto y verá, Lamine Yamal, que marcaría los tres goles, o más, con los que España -según ellos- derrotaría a un equipo superior como Argentina, que tenía el segundo mejor jugador, al único súpergenio -después de Yamal- de la larga historia del fútbol, el dios Messi.
La felicidad del éxito mundial del equipo español hace olvidar las opiniones estúpidas de algunos sabelotodo -que saben nada, en realidad
La felicidad del éxito mundial del equipo español hace olvidar las opiniones estúpidas de algunos sabelotodo -que saben nada, en realidad.
Melilla en guerra
El 17 de Julio -no el 18- se cumplieron 90 años del inicio de la guerra civil española. El melillense Miguel Platón explicó muy bien -en un libro que publicamos nosotros- porqué fue el 17 el “Primer día de la guerra” y lo que ocurrió en Melilla -“la Adelantada- ese 17 de julio de 1936. Su artículo del domingo pasado, Melilla en guerra, es una joya histórica, que profundiza en la historia, no en la leyenda, de lo que realmente ocurrió en aquellos primeros días de la guerra.
Escribe Miguel Platón: “Una guerra civil que comenzó precisamente en Melilla, durante la tarde del viernes 17 de julio de 1936. No era lo que estaba previsto. La sublevación debía ser iniciada por el general Francisco Franco, comandante militar de Canarias, pero los planes de éste eran despedir a su hija el domingo 19, cuando embarcarían en un buque alemán de carga y pasaje que haría escala en el puerto francés del Havre. Franco volaría luego a la zona española del Protectorado de Marruecos y el estado de guerra sería declarado el lunes 20 o el martes 21”. Así empieza el extraordinario artículo del domingo de Miguel Platón, de imprescindible lectura para todo melillense…y para muchos historiadores.
Una nota adicional: se estiman en más de 50.000 las publicaciones sobre aquellos años de la guerra.
Miguel Platón: “Una guerra civil que comenzó precisamente en Melilla, durante la tarde del viernes 17 de julio de 1936. No era lo que estaba previsto”
La ley de amnistía, una indignidad
No hace falta ser adivino para saber que si Feijóo logra una mayoría para gobernar, los independentistas volverán a salir a la calle e intentarán revitalizar el proceso de amnistía . Y su posición será mucho más fuerte tras la ley de amnistía convalidada por el Constitucional (prostitucional, según algunos periodistas) y por la burocratizada Unión Europea.
Pero el repudio a esta norma nace no tanto de sus consecuencias sino, sobre todo, de que fue un apaño, negociado en secreto, para una investidura a cambio de impunidad. Dicho con otras palabras, el fin para Sánchez justificaba los medios. Por mucho que digan los dirigentes socialistas, la ley de amnistía fue una indignidad. Y por mucho jabón que se use, la mancha no se borra ( García Cuartango, (ABC, el 18/7).
Fernando Germán Portillo, el domingo en nuestro periódico: “Creo que el Tribunal de Justicia de la UE ha caído en la trampa del nombre que se ha dado a la ley de amnistía, porque realmente no ha habido conciliación alguna”.
La amnistía refuerza nuestro Estado de Derecho, declara Zapatero, al mismo tiempo que la UE “advierte a España que se dispara la percepción de la corrupción”, de la que Zapatero es líder destacado. Si cabía alguna duda de que la ley de amnistía es una indignidad, el apoyo de Zapatero a tal ley disipa todas las dudas.
Leo en un periódico, estoy totalmente de acuerdo y copio: “La ley nació para comprar siete votos (lo hizo Sánchez para mantenerse en el poder). Lo que se ha dicho después es mentira. Falsificaron el motivo y ahora falsifican el balance. Por eso, que se confirme la constitucionalidad de la ley o su encaje en el derecho comunitario no disuelve el pecado original. Las sentencias pueden cerrar un litigio; no redimen una indecencia moral”.
El gran juez que es Fernando Germán Portillo, el domingo en nuestro periódico: “Creo que el Tribunal de Justicia de la UE ha caído en la trampa del nombre que se ha dado a la ley de amnistía, porque realmente no ha habido conciliación alguna”. Don Fernando, como en él es norma, ha ido al fondo de la cuestión. “Lo volveremos a hacer”, claman los separatistas catalanes. Pues eso.



