La universidad sigue siendo la opción preferida de las familias para mejorar el futuro laboral de sus hijos

Estudiantes en una biblioteca trabajando en sus tareas académicas

El 70% de las familias sitúa al grado universitario como el nivel formativo más deseado para sus hijos

 

Siete de cada diez familias creen que alcanzar niveles educativos elevados aumenta las oportunidades de acceder a un buen empleo. El grado universitario se sitúa como el nivel formativo más deseado para sus hijos e hijas, con un 32,5%, seguido del máster, con un 20,4%, y del doctorado, con un 14,3%.

Así se desprende de Caminos Educativos 2025. Prioridades y brechas educativas en las familias españolas, un estudio elaborado por Fad Juventud en colaboración con BBVA, que analiza las percepciones, expectativas y decisiones educativas de 1.000 progenitores de toda España con hijos e hijas de entre 3 y 17 años.

El informe muestra que las familias siguen considerando la educación como una herramienta fundamental para mejorar la empleabilidad futura. Sin embargo, también constata una evolución en sus expectativas: junto al interés por las salidas laborales, gana peso una visión más flexible de los itinerarios educativos y profesionales, en la que se valora cada vez más que los jóvenes puedan tomar decisiones acordes con sus intereses, motivaciones y proyecto vital.

En cuanto a las preferencias académicas, las áreas vinculadas a la ciencia, la tecnología y la salud son las que generan mayor interés entre las familias. Industria, Ingeniería y Tecnología encabeza la lista, con un 9,8%, seguida de Ciencias de la Salud y Bienestar, con un 8,2%, e Informática, Software y Tecnologías Digitales, con un 7,1%.

Según el estudio, estas preferencias están estrechamente relacionadas con la percepción de que se trata de ámbitos con alta empleabilidad y mejores perspectivas de desarrollo profesional. La posibilidad de acceder a un empleo estable, con oportunidades de crecimiento, continúa siendo así un factor clave en la orientación académica que las familias proyectan para sus hijos e hijas.

Más allá de la elección de estudios, el informe identifica una tendencia creciente hacia modelos educativos basados en la participación y la autonomía. Siete de cada diez familias se identifican con un modelo relacional autoritativo, que combina normas claras con diálogo y escucha de la opinión de los menores.

Esta tendencia también se observa en las actividades extraescolares. Más de cuatro de cada diez familias afirman que sus hijos e hijas participan en ellas porque las han elegido personalmente, lo que refleja la creciente importancia de sus preferencias en la toma de decisiones educativas.

En conjunto, el estudio dibuja un escenario en el que las familias siguen viendo la educación como una vía esencial para acceder a mejores oportunidades laborales, pero incorporan cada vez más factores vinculados a la realización personal, el bienestar y la capacidad de los jóvenes para construir su propio camino.

 

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