El entrenador del Melilla Torreblanca C.F., Gustavo Bravo, se mostró muy contento, tras el título de la Copa de la Reina conseguido por su equipo en la final ante el Alcorcón, destacando la capacidad de adaptación en un partido que se complicó tras el gol inicial del rival.
“Esperábamos dos escenarios: un Alcorcón presionando arriba o replegado para salir a la contra. Finalmente, el conjunto madrileño optó por lo segundo y nos hizo daño en una transición”, explicó, que reconoció que, pese al dominio, a su equipo le costó traducir las ocasiones en goles. “Generamos muchas situaciones, pero nos faltó acierto en la toma de decisiones en los últimos metros. A veces no finalizamos bien o elegimos mal entre pase y disparo, y además su portera estuvo a un gran nivel”.
Gustavo Bravo incidió en la importancia de insistir ante defensas cerradas. “Les pedí que tiraran más y así llegó el empate, en una acción de Emilly que nos dio la tranquilidad que necesitábamos”.
Asimismo, destacó el paso adelante tras el descanso: “Ajustamos la presión para evitar las transiciones y en la segunda parte prácticamente no nos generaron peligro”.
A partir del 1-1, el Melilla Torreblanca impuso su superioridad. “Seguimos dominando, llegaron el 2-1 y el 3-1, y el cuarto gol ya con portera-jugadora refleja el nivel del equipo”.
Por último, puso en valor el potencial colectivo de su plantilla. “Somos un equipo que concede poco, genera mucho y tiene muchas variantes. En cada partido aparece una jugadora diferente, y eso demuestra la calidad y los recursos que tenemos”.



