Impulsada por la nostalgia del pasado, decidí indagar en la historia del lugar que me vio nacer en Melilla: la antigua Casa de Baños, hoy ocupada por tienda de la firma Zara. Durante esa búsqueda descubrí que el edificio fue inaugurado en 1914 bajo el nombre de Balneario Oriental. <<Un título perfecto para un relato>>, pensé.
Pero mi curiosidad fue a más. Fui recopilando historias de quienes residieron o pasaron por este enclave norteafricano, así como episodios del pasado que me interesaban. Lo que encontré resultó tan fascinante que me embarqué en un proceso de escritura, sin saber a ciencia cierta cómo iba a terminar la historia. Ese fue el inicio de una andadura que se prolongó durante seis años.
La obra fue cocinándose a fuego lento, a partir de una documentación rigurosa y paciente. Lo que inicialmente iba a ser un relato breve terminó convirtiéndose en una novela histórica de dieciocho capítulos y más de trescientas páginas: una narración coral, de estilo claro y evocador, que intentaba recrear ambientes y escenarios del primer tercio del siglo XX.
El Balneario Oriental, considerado uno de los espacios de ocio y salud más elegantes de su tiempo, sirve como telón de fondo de múltiples tramas. En sus páginas, personajes reales y ficticios entrelazan sus vidas a lo largo de los capítulos, inmersos en un contexto marcado por cambios políticos, culturales y sociales del país y de Melilla, una ciudad cosmopolita y en transformación.
Serán distintas voces —periodistas, burguesas, artistas, cocheros, militares o maestras— las que irán construyendo con sus versiones una visión plural de la época. Los dos protagonistas, Soledad Hueso e Ignacio Llanos, se codean con figuras históricas que cobran voz y luz propia. Mantienen vínculos con escritoras, médicas y maestras que dejaron huellas tan imborrables como desconocidas; conversan con corresponsales de guerra y se ven envueltos en desastres militares, en crisis sanitarias y económicas.
La narración arranca en la Argelia francesa, adonde emigran familias como los Hueso en busca de mejores condiciones de vida. En Melilla, la peluquería del Balneario Oriental será el espacio donde Soledad Hueso crezca personal y profesionalmente.
El relato se completa con otros escenarios y acontecimientos clave: los efectos de la Gran Guerra, el Protectorado español, el Desastre de Annual, los avances sanitarios, la educación y los convencionalismos y modas imperantes de la época, entre otros.
Como escritora novel, uno de los mayores retos de este proceso creativo fue encontrar el equilibrio entre el rigor documental y la libertad creativa que necesitaba: mantener la fidelidad a los hechos y personajes históricos sin renunciar al placer de tejer tramas inventadas en torno a ellos.
Los recuerdos de mi infancia —cuando vivía en la Casa de Baños— y la memoria de mi abuelo Gabriel fueron una fuente esencial de inspiración. Aún evoco a quienes acudían al edificio, en su mayoría tropa, para asearse. También conservo la imagen del escritorio de madera de mi abuelo y su máquina de escribir, quizá utilizada para relatar en sus cartas los sucesos de la Melilla de 1921. Parte de esos textos inéditos se incorporan a la novela como testimonio de aquella época. Sus cartas suponen un fiel reflejo de lo que pudieron vivir en la ciudad durante aquellos largos meses.
La obra se apoya en una amplia labor de documentación: bibliotecas de Melilla, Córdoba y Almería, el Archivo de Melilla, revistas de la AEM, prensa actual e histórica como El Telegrama del Rif, así como recursos digitales y académicos. Merece la pena echar un vistazo a la bibliografía consultada.
Con motivo del Día del Libro, invito especialmente al público lector melillense a adentrarse en esta historia; a disfrutar de una narración que transporta al pasado, que acerca con emoción y curiosidad a la vida y las gentes de la Melilla de entonces.
PD: disponible en las librerías de Melilla. También en la web de la editorial Hilo de emociones y en distintas librerías online. Versión kindle en Amazon.
¡Feliz lectura! ¡Feliz Día del Libro!




